Chile

Allá la Primavera es eterna sobre todo cuando llueve florido el desierto sale al mundo en multicolores pantallas.

Las casas andan en zancos cuando la mar está brava y las olas saludan de muy cerca la playa llena de rocas en madera.

En las noches de mar los faros pierden la esperanza atando cabos y los estrechos llevan nombre por apellido, hay caletas escondidas.

Cuando los vientos saludan fuertes caen piñones y estamos en la temporada de lluvias aborígenes.

Encontré rocas blancas a la orilla de una playa y dicen que eran buenos comensales, alegres y poco trabajadores. El fuego era su tierra.

La tierra se tiñe de zapatos de chinas y las espuelas del huaso chileno para cuando el varón corteja en rondas de pañuelo en alto y muchas polainas al son de la música local.

En el extremo un Cabo saluda los navegantes y sus naves de papel cruzan presurosas por el miedo de quemarse en los Hornos del mar, sin embargo los marinos no están a salvo en Tierra del Fuego.

Trepando entre ríos y fiordos se empinan unas bellas Torres de calmada figura ambas se saludan y admiran a los turistas.

Así es mi tierra por si quieres conocerla.

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