Dormir

Yo quiero dormir contigo, atravesando el cielo de tu piel hasta el infinito y llover estrellas fugaces desde tus ojos celestinos, dibujar un sueño en el verso de tu alma y crear galaxias en tu vientre de vía láctea, cada verbo de tu boca es una nueva luna a quien cantar y en cada rima, lluvia de mareas altas para los mares de tu tranquilidad, tu prosa es armonía deliciosa para el sol naciente, pero yo no quiero arrancar de tu labios y menos de tus luceros, ojos de amor eterno.

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@margaritatnt – Margarita Dinamita

Margarita Dinamita

No creo que su nombre sea la herencia por ser hija de un tal Margarito, porque para el caso sería mexicana y tengo dudas de aquello, sin embargo, tampoco es hija de Rosa aunque su nombre sea de flor pequeña y hermosa.

De cómo la conocí para hablar de ella, pues como todo el mundo, ¡¡en las redes!!, dónde más.

Una mención y un link pegadito , eso bastó , de ahí a leer cada vez que ella saca a relucir su pluma, (frase cursi). Sobre todo en su estilo libre y de caída estrepitosa. Es capaz de unir varias ideas y traer imágenes frescas sobre cómo se deben contar las sensaciones y situaciones de sus afiebradas ideas. Cuando te sientas a leer estos paseos literarios siempre serás copiloto pero desde el maletero y sin voz para un acento, aún así te subes cuando la pendiente es una cúspide y el riesgo es completamente tuyo, pero claro, la adrenalina, enérgica y alucinante vale cada párrafo, de ahí su apellido Dinamita.

Hijo

Abrace a un niño,
No era mío,
Tampoco era
Su padre.

Lloré tranquilo,
Estaba tibio y
El mío, frío,
Se había ido.

¡Ve a casa!
Hijo
Se fecundo
Me dijo.

No quiero
Dejarte solo
Entre el cielo
De mis ojos.

Te necesito
Aquí conmigo
Hasta el ocaso
De mis años.

Pedacitos

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Te quiero romper
En miles de pedazos
Tomar cada uno
Y comenzar a pegar
En toda mi vida
No sé por donde
Empezar y que usar
Para que te quedes
Desde mis pies
Hasta la cabeza
Quiero ser yo
Pero parecer a ti
Mis recuerdos sean
Simplemente tuyos
Mis gestos naturales
Hablen de tu personalidad
Cuando piense
Sonría por la similitud
De tus locas ideas
Haciendo eco
En mi mente.

Pero debo romperte
De manera perfecta
Marcando antes
Todo tu cuerpo
Con filoso diamante
De amor en aristas
No quiero te quiebres
Por dentro por fuera
No pueda tomarte
Porque me harías
Sangrar hasta las lágrimas
En cada filo certero
Harías llorar entrañas
Amores mal digeridos
Destazando pasiones
Heridas descosidas
Viejas costras rojas
Por más que atrapara
Entre mis manos
El amor desangrado.

Desnuda…

Te quería ver desnuda,
Pero con el ojo artista,
Con matices sepias
En tu piel y sin tristeza,
Osada desde el pecho,
Pensando en nada,
Seriamente frívola.

Te quería ver desnuda,
Del alma para empezar,
Así la piel sería un detalle,
Con actitud de “Mírame”,
Rescato de tu piel,
El hermoso talle de ser mujer
Todo lo que quieras ver.

Te quería ver desnuda,
Pero apague la lente
Así sentirte muda
Y despejé mi mente,
Fue difícil arrancar
Toda tu alma expuesta
Bajo la mirada latente.

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Los fusileros

Cierran sus ojos con telas de inconsciencia,

Apuntando al cielo de cada corazón,

Las carnes antes vivas, ahora muertas,

Caminan descalzos por el temor,

A ver escabullir el sudor tibio,

Todos en fila y nuevamente Dios,

También su pecho sangra amor,

Desfallece el alma de cada fusilero,

También desaparece la vida en armas,

El eco es un recuerdo del estruendo,

Desplomados pero con plomo fiero,

Las cuentas se pagan a tiros,

La noche despierta la pólvora,

Los testigos y su resuelto alivio,

Las conciencias pesan fusiles,

La sociedad y su justo castigo,

Nadie salva penas sutiles.

Sí fuéramos

Sí fuéramos una orilla de la playa
Dónde también el mar nos amara,
Sí fuéramos piedra de canto filoso
Dónde también cada grano amarra,
Sí fuéramos horizonte anaranjado
Dónde Sol y Luna se han enamorado,
Sí fuéramos ramas del mismo árbol
Dónde cada fruto nos hiciera dulces
Sí fuéramos raíz y tierra del campo
Dónde crecer juntos en el arado,
Sí fuéramos amor de uno a dos
Dónde las manos unieran corazón.

Una tarde contigo…

Era una tarde primaveral al lado de ella y su boca aún recitaba sueños, acerqué la oreja al susurro poético y decía algo así :

“Llueven mujeres en el patio de su alma, 
Cabalgan las noches sobre nubes rojas,
Nadan efímeros sentimientos en calma,
Rosas blancas y jazmines despojas.”

Consternado por tantas palabras en forma de conjuro la hice despertar antes de seguir escuchando algo temible o un tipo de invocación desconocida. Asustada por el abrupto remezón me quedo mirando y dijo.

“Te estaba protegiendo del amor incondicional y no me dejaste terminar.”

Así fue como se enamoraron perdidamente antes de terminar la tarde y la noche presto su oscuridad mientras la Luna paseaba con el Sol en un eclipse de amor.

DAÑO

Nos hicimos suficiente daño al creernos invencibles de las palabras e inmortales de cada roce, sin embargo, fuimos clavando estacas que desangran bestias entre el pecho y las piernas.

Inmóviles cual presa en la soledad de la selva y solamente aullando amores viejos atraíamos a nuestros captores, éramos la razón perfecta de sus colmillos y en esa felicidad mutua, masoquistas nos convertimos.

Jurabamos jamás volver a pasar por ese verso del amor enredado y torcido, bastó una coma bien puesta y la atracción era fresca en nuestras venas y corríamos como cazadores aunque en nuestro corazón las huellas de viejas heridas volvían a brotar penas del infierno.

Ahí estábamos, revolcándonos desnudos por las sábanas y rogando por más piel y más sangre para derramar y en casa orgasmo fuimos cazador y trofeo pero el daño fue bello, trágico y muerte mutua.

Éramos bestias con piel de seres humanos y solamente porque nos hemos vuelto a equivocar seguimos pensando que somos hombre y mujer equivocados de países.