El mar sabrá esperar

El mar sabrá esperar

Tan llena de mar sus ojos,
Apacible eco de oleaje,
Paisaje de sinuoso andar,
Resbaladiza sonrisa.

Una silueta de agonías
Envolvió las arenas,
Sus relojes se rompían
En la casa de la moda.

Cuan largas vidrieras te mire
Y la oferta era la misma,
Los libros no alcanzaron
A escribir más historias.

Ambos de negro, advertencia
Cierta de la moribunda fe,
Jugamos a desvestirnos
Perdidos nuevamente.

Mis zapatillas se quedaban
allá en rededor de los pisos,
Pulidos de tanta arena y mar,
La hora aún no es nuestra.

Eva Prima

Eva negra, crisol manchado,
Desierto de escepticismo,
Gacela de mis entrañas
Faja de pasiones desatadas.

Brillo transparente del alma
Silueta en forma de hembra
Deseo en fuga del hombre
Sumisa África, sangra la piel.

Entregada, flagelo del hambre,
Mis ansias corrompen la imagen,
Ella es de carne y yo caníbal,
La violencia es barata, el motín
Efímera cama subyugada.

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Flor de Luna

Me apague
junto a la luz
de tu ventana y
mientras el sol entraba
se iban derritiendo mis alas.
De noche fuimos poesía ciega
de los miedos
que nos recorrían,
danza de palabras hechas amor
y un silencio que brotaba de los ojos,
del viento de un suspiro
hice remolinos en tu cabello
y me cubriste de frío,
de mi alma pedregosa,
de esa letanía,
de los años dormidos,
te hiciste flor para mi
y no tuviste tiempo para temer,
fui luna por cada pétalo abierto
y faltaron besos para ser un millón,
sin embargo,
la piel nos recordará
porque el alma nunca olvida. 

Una noche fuimos canción,
dos desconocidos,
un paseo por la memoria del amor,
un olvido demente,
rasguñamos los años
y sangraban momentos,
sentados frente a frente
lloramos por ellos,
no comprendieron nuestra entrega
y volvimos a ser los de antes,
yo lejos de ti y esa ventana,
mientras tú,
suavemente despertabas
queriendo que el sueño
se repitiera todas las noches
que nos faltaran.

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El Sol

Crispando la mirada del día,

Humeando el pasto del suelo,

Brillando en gotas desvanecida,

Resbalando sus rayos en duelo.

 

Chocando con las ventanas,

Un deshielo movedizo, destierro 

Desde las hojas hasta las ramas,

Despiertas las copas de ensueño. 

 

Bostezan los arbustos y los perros, 

El vaho seduce al viento y al cielo 

En un viaje sinuoso se disuelve, 

El día completamente resuelto. 

 

Los ruidos de teteras en las casas 

Con la ducha copiosa fluyendo, 

Las bocinas apurando las calles 

Con vehículos yendo y viniendo. 

 

La jornada se somete al sol 

Mientras las nubes se duermen, 

Las cortinas metálicas ascienden, 

Comienza el día con esplendor.

Buenos días

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Me pidió café y una taza serví
Me miró a los ojos con dulzura
Más dos de azúcar logre presentir
Antes de llevar saque la espuma.

Sobre su cama desnuda deje
Esa taza de un muy dulce café
Nuevamente miro mis ojos
Esos son los que voy a servir.
De tu mirada concentrada en mi
Tan relajante como un deseo
Que sube por la piel hasta la boca
Bajando por la garganta.
Ya en su interior el calor sofoca
Con las ganas en las entrañas
El amargo devenir del brebaje
De sus ojos me aparte un instante.

La deje de observar
Todo volvió a lugar
Suavemente reposaba
Lejos una almohada
Las sábanas negras
Las ganas ajenas.
Completamente enrollada
Mi alma a ella tatuada
En cada centímetro de piel
Fui café, caricias y miel.

Ven

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Bajo el paraguas de la vida podemos sonreír

con la lluvia de nuestros recuerdos y ser feliz

en el intento de borrar las nubes de pasados grises,

hacer pompones con las nuevas amigas algodonadas,

blancas como la sonrisa de un ángel y flotar sin alas

por la liviandad de la esperanza.

 

Ven y no te detengas con la excusa vana de la cordillera

porque ella siempre tiene nieve pero nuestros corazones

son más Sol que el mismo astro rey y podemos

derretir el miedo a atrevernos. 

 

Recuerda que somos la Luna de algún loco atrevido y soñador,

en los pasillos de la inocencia nos enamoramos sin mirarnos,

solamente por el sentido común de nuestras almas y

ese brillo primario enceguecedor era el augurio,

un aura mágica y reveladora, luego vinieron las palabras,

algunas comunes y otras inmortales, esas palabras nos ataron desde la piel,

las venas y cada órgano de vida, que latía por nosotros.

 

Ven, desde que te vi y el verde fuera revelador de nuestros anhelos,

de nuestras lágrimas y de nuestros recuerdos, esos que llamamos “Pedacitos de vida”,

si , desde ese instante nos hicimos trascendentales, únicos e irrepetibles,

porque este amor es de esos soñados, tanto así que cuando te vi,

sabía que te había visto antes y sentido siempre.

 

Ven, porque cuando llegues habré esperado suficiente

para ser todo lo que la vida te dijo que debía ser y no traigas mucha ropa,

hemos de tejer todos los sentidos en cada instante de las miradas perdidas

en los ojos del alma y si me ves en la calle atravesando tu cuerpo

desde los hombros hasta tus senos, no es casualidad,

es una necesidad de sernos, de encontrarnos,

entre el silencio de un susurro y los calambres de nuestros besos,

hechos de boca a boca.

 

Ven, y aunque te puedes demorar una eternidad

ya sabes que te esperaré, no hay umbral más grande

que el de nuestros sueños y no hay deseo más fuerte que el de nuestro amor.

 

 

El juego de Kronos

Coro de luces, violácea luna

manos que siembran

entre nubes y piedras,

en este sendero.

Grises nubes y taciturnas

caminan y tiemblan

entre el aire que las eleve

antes del despeñadero.

Vuelo de gaviotas

metáforas oscuras

vientos cálidos

elevándose… entonces el granizo.

Serpientes doradas

de alas rotas

frágiles y peregrinas

arrastrándose…antes de la muerte.

Canto del cosmos

ardientes antorchas

danzan la noche

tambores y fuego honrando la vida.

Viaje de Kronos

relojes encubiertos

segundos sin reproches

clamores y ruego soñando adrenalina.

El tiempo, sin descanso

negación y realidad juego surrealista versos,

arrobas y flores las letras,

los lienzos así nosotros.

La noche sin nido

juego perverso,

naipes marcados,

arrebatos, fuego y sueños

abismos y aforismos.

Nido vacío, pálida luna

vereda desnuda juego de ajedrez

deseos sin cumplir fuego sin arder.

Llora la reina.

Gloria insurrecta, espada trunca

solera perdida, peones y alfiles

sueños de paradigmas, violencia absurda

noche ven a mi.

Era su arte un soneto perdido

la solera, el río el Rey engañado

laboratorio de almas juego

perverso esto de morir y vivir.