image

El sol nos buscaba con su hambre de besos,
rayos sedientos de humanidad enamorada,
quería ser luna ese amanecer tibio, de domingo diez, escondido entre los edificios se flectaba con los ventanales en vértice a nuestras bocas.

Los edificios se giraban hacia nuestros ojos, observados por almanaques de acero y cemento
con su retorcida sonajera de aluminios y vidrios,

Sin embargo nosotros,
éramos dos galaxias en colisión,
no había misterio más hermoso
nuestros corazones latiendo a contrapunto.

Sentíamos nebulosas y quásares
haciendo y creando mariposas metálicas
de multicolores fuegos,
por la garganta querían salir
e inundar nuestros cuerpos,
átomos ensalivados alimentaban
la naciente fusión de besos.

La calle y sus transeúntes de asfalto,
parquímetros dormidos,
líneas de paso de cebra, [peatonal]
los semáforos sonrojados de amor,
todos de reojo nos miraban,
otros nos olían como el aire,
intuían nuestro calor,
ya querían ser como nosotros,
habitados en el otro.

Anuncios

2 comentarios sobre “Historia de amor, relato surrealista parte uno, diez de Enero

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s