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Les dije que ese día de verano no hacia calor,
sólo al mirarnos sentimos ese amor abrasador,
se nos derretían las manos al tocarnos,
los ojos lloraban de sólo mirarnos
y las bocas ardían llenas de besos,
aún con ese navegar entre oleajes de flamas,
las lenguas se dilataban,
no se deshacían por estar cubiertas de amor.

Les dije también que se nos llovía el alma,
teníamos una inundación allí dentro,
eso mantenía el equilibrio
de un par de corazones desbocados,
ansiosos por tocar el alma gemela,
así podríamos derretirnos tranquilamente
y hundirnos en el abrasador beso de agua,
volar en mil esquirlas e incrustarnos en los labios.

Les dije además que ese día era el comienzo,
si he podido describir nuestro amor
es porque se hizo piel, latido y un millón de besos,
tantos poemas anteriores se quedaron pequeños
para el amor que nos abrasó ese día,
ese breve lapso de tiempo de segundos dispares,
nadie nos contó que era todo nuestro,
nadie nos dijo que éramos todo el amor, ese día.

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3 comentarios sobre “Historia de amor, abrasador, diez de Enero

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