image
"No sabíamos si esa niebla estaba para protegemos y alejar a los turistas indeseables o simplemente para olvidarnos de nuestra propia existencia."

Hora cero

Los relojes habían perdido toda posibilidad de orientarnos, la bajada rocosa los descompuso, la luna no se atrevía a mirarnos feble ante la niebla, se escondía entre grandes campos nubosos de violento pasar, las carpas temblaban y la fogata disminuía su luz a tal punto que parecía ser un solplido específico, un intento por dejarnos a oscuras, los jefes y el brujo alzan la voz, sin embargo la tenacidad de ese Dios para ellos vence sus oraciones y arrodillados más bien parecen pedir perdón por atreverse a desafiar, durante una hora los rugidos provenientes del viento aplacaron el fuego, el calor murió y también la fe.

Inmediatamente volvieron a su fervoroso ritual de plegarias, cantos y bailes, alzaban sus brazos, bajaban las cabezas, todo para no ofender más y ser expiados de los errores involuntarios, el fuego también considerado dios había sido reducido a cenizas, mientras tanto Joseph y yo tratábamos de ver más allá de esa oscuridad, el frío calaba los pensamientos, la fe si estuvo en alguna parte, ahí mismo se quedó, donde el calor aguardaba su credulidad de manos unidas y mente en otra parte, en mis bolsillos unos cerillos parecían un dios moderno, un juglar de otra era para los indios.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s