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La conocí en la calle, dueña de una esquina, su poder iba más allá de su entrepierna, donde todos pagaban por gobernar y aún así eran esclavos de sus placeres.

https://soundcloud.com/benzen-1/la-grande-sophie-sexy-boy-re

El tipo que la convenció no tenía idea de su verdadera edad y aunque tampoco le importaba no podía dejar pasar ese requisito, cosas llamados inspectores federales sobre el abuso y trata de blancas siempre eran asiduos de esos esforzados empresarios del entretenimiento adulto, ya fueran visitas de cortesía o simplemente para disfrutar de sus días libres, así que con rigor después de pedirle hiciera algún intento de baile erótico, lanzó su pregunta impertinente a lo que ella respondió con la cruda verdad, atónito de principio y decepcionado luego, la echó de un sólo grito.

Ella comenzó a desvestirse lentamente, estaba decidida a quedarse con ese trabajo, era su ideal, ganar dinero desnudándose, así que no se detuvo, su blancura inmovilizó al tipo, impactado por la sensual forma de dejar caer los tirantes y una avalancha de piel sostenía en ambas manos, sabía que era tentación pura una vez dejase caer el corpiño, aún así lo hizo más lento para enfriarse y sentir sus pezones erectos, tersos, rosados, dulces, deliciosamente impactantes, y así fue, con sus ojos azules penetró el pantalón y el tipo se vio forzado a salir a tomar aire, su cabeza estaba caliente, su cuerpo no podía negarse.

Pensó que tenía una “mina de oro”, literalmente lo era, él estaba acostumbrado a ver mujeres, es más, todas recurrían a su cama para ganar cabida en el reconocido antro, aseguraban su juventud por algo a lo que siempre habían entregado por amor, eso era darle plusvalía sin intermedios tóxicos como novios abusadores, aquí las chicas usaban atuendos caros y eso les devolvía algo de estima para cuando se desnudaban, por más que pensaba, no sabía aún cómo usarla y no ser clausurado por tener a una menor, sólo le revolvía el cuerpo por completo al recordar ese instante breve de éxtasis visual.

Luna se retiró y apenas llegó a la pensión se echó a llorar en su cama, había perdido una oportunidad de salir rápidamente de ese lugar, soñar era fácil, despertar se hacia duro, como en casa entre las sábanas de papá, pero ya no era esa niña, debía hacerse mujer ante los ojos de cualquiera que pudiese pagar el precio. Se durmió y como siempre tenía esas sado pesadillas con su padre, seda en los ojos, seda en brazos y piernas, una pluma de ave recorriéndola hasta el hartazgo o saciedad de su progenitor, luego la llevaba a la ducha y bañaba minuciosamente, toda, por completo.

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10 comentarios sobre “De Luna a Selene parte dos

  1. Releí la historia, pero esta vez con la música de fondo y me encanta, le da otra atmósfera!!, no la había podido escuchar, tuve contratiempos, pero por fin!!!, desactive los plug in, y listo!!,

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