wp-1462594162833.jpg
La conocí en la calle, dueña de una esquina, su poder iba más allá de su entrepierna, donde todos pagaban por gobernar y aún así eran esclavos de sus placeres.

Desde temprano en el trabajo la rutina de los comensales ya la tenía harta, sin embargo, estaba atenta a la mirada del jefe que exigía sonrisa a todas sus chicas, ella pensaba y comentaba con las otras, ni que fuéramos azafatas para estar sonriendo a estos trastes de hombres de café negro y tostadas. Suenan las campanas de la puerta principal y una de las chicas va a atender, la cual corre adentro para buscar a Luna y decirle que la necesita un cliente, es por una queja ha dicho y no quiere al gerente, se lo debe decir a la mesera que ayer se fue sin despedirse de una audición, las demás gritaban de emoción.

Luna sería actriz decían entre ellas e iban a pasearse frente al supuesto busca talentos, un desfile de serviciales cafeteras llenando todos los tazones y ella hizo su aparición entre medio de ese improvisado prêt-à-porter con tostadas en una bandeja y café en la otra, una a una desaparecían detrás del mesón, ella enfrentó al tipo que a gritos la había desechado, en un tono bajo de voz lo instó a retirase a no ser de que se sirviera algo, así que en voz alta pidió café y tostadas, aparecieron todas sirviendo lo solicitado con premura y agilidad, ella volvió atrás para atender otros clientes babosos.

Ese día transcurrió casi con ganas de ver morir el sol cuanto antes, marchar a su espacio, desnudarse con una canción vieja y masturbarse antes de bañarse, luego ir a la ducha juntar agua mientras bebía algo y se fumaba todo lo que no podía, así hundirse algo liviana del cuerpo, tóxica del pecho y masajeada con el alcohol. Recordó como la bañaba su padre y no pudo resistir volver a masturbarse durísimo, como lo hacía él y no bastaba con llegar al orgasmo, había que ir más allá y seguir, insaciable, perturbada, delirante, loca, sin percibir el entorno y gritar por más hasta desfallecer, un pulso infinito latía, era suyo.

Sin embargo el día distaba mucho de terminar y el tipo había dejado una tarjeta en su delantal, antes de salir así como él, ella desecho la tarjeta y salió rauda. Estaba afuera en su vehículo y la siguió hasta dar con el lugar donde ella hacia el resto de su vida, bajó de inmediato sin importarle ser visto por ella, sorprendida y molesta subió las escaleras con el tratando de darle alcance, no logró alejarse de él y forzando la entrada se encontró con ella lanzándole vasos y un cenicero, la abrazó con fuerza y besó en forma desesperada, ella se dejaba, no le gustó nunca la violencia y papá siempre era rudo.

Anuncios

2 comentarios sobre “De Luna a Selene parte tres

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s