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La conocí en la calle, dueña de una esquina, su poder iba más allá de su entrepierna, donde todos pagaban por gobernar y aún así eran esclavos de sus placeres.

La noche abrió el local y todos que llevaban horas esperando lograron entrar, nuevamente una gran concurrencia repletaba las salas, y la barra era el centro de atracción, desde lejos la expectación era mayor, curiosa, telescópica desde todos los rincones, la ronda de machos pedían tragos fuertes, para armase de valor u olvidarse que tiene familia, novias o madres preocupadas, tejiendo esperanzas. La música hoy es distinta, luego bajan las luces y el show comienza, de fondo suenan lo grandes éxitos de Sade. Así es como aparece, Selene se empina por sobre todos, intocables para los alejados e inaccesible para los mismos hombres que ha pagado fuertes sumas de dinero y aguardan el fin del show alargar su propio espectáculo. Su danza emboba sin discusión, nadie queda indiferente, aplauden, lanzan dinero y vibran con cada majestuoso movimiento. En sus mentes, han desnudado ahí mismo a esa joven y en actos de locura, la besan, muerden y golpean, la fuerzan someterse a los deseos y apuntan a sus cremalleras, ella accede y los dioses apoderados de sus cuerpos viajan mil lunas, centurias dentro de ellos, para cuando ha regresado son otros hombres.

Finaliza el show, todo va como lo soñó Joe y nada es mejor, ahora viene la parte más suculenta, debe cumplir con su parte y la chica debe estar dispuesta para ellos. Nadie más que los afortunados aguardan para ser llamados, una luz parpadea en uno de los pasillos y todos ellos siguen esa luminiscencia, hipnotizados por el futuro lujurioso.

El primero en entrar es el profesor de la clase de canto y ella que está ataviada con ese antifaz simulando ser la Luna distingue los mismos ojos de seducción mediocre, sin embargo él ni se entera de la niña detrás de esas ropas, de esos senos que tanto sueña entre sus manos, Selene no habla, sólo ordena y obliga a sentarse en un sofá lo rodea y canta en su oreja, luego las manos de la diosa comienzan a desabrochar la camisa, caen los botones y sus manos interminables apabullan la recia masculinidad del docente, en ese instante ella se pone enfrente y comienza a tocar sus pechos, los quiere descubrir para él y la mirada pide que siga, más, más, otro botón más por favor, ella se acerca y pone el rostro enloquecido entre la blancura de su piel y el traje de diosa, canta dulce y transmite un calor que agota al hasta ahora viril demonio, se suceden imágenes en la mente afiebrada del profesor y orgasmo tras orgasmo hacen gritar de placer, suda, se moja, delira, va y viene mil veces más al paraíso de los hombres, donde mujeres desnudas se abalanzan sobre él, lo devoran, lo muerden, lo consumen, es una droga que fuman, empiezan por su sexo hasta ser completamente quemado y convertido en humo se desvanece en un soplido.

Despierta de ese estado de inconsciencia, mezcla de realidad y deliro jura haber hecho todo con esa muñeca, sin embargo, su apariencia dice todo lo contrario, sudado por completo, la entrepierna manchada y tan vestido como cuando entró.

Llega a casa, su madre preocupada lo espera, nunca llega tarde a casa, ella le habla pero él no responde se va de inmediato a su cama, se desnuda y puede certificar lo sucio que estaba, llena la tina y ahí de se duerme, vuelve al sueño, pero ellas no están, sólo Selene y ahora la ve desnuda y vuelven los espasmos al cuerpo, se ahoga en su propio placer sin percatarse que el agua ha inundado sus pulmones, un último suspiro y fallece.

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