Fuera agua de uva en tu pecho,
latieras a borbotones de la tierra,
fecundaras el mar con tu calma
dando a luz el anunciado otoño.

Mas no eres eso,
sólo haces posible
que así sea.

Un dios bajó y besó tus manos,
no eran suaves cortando la parra,
ásperas como la tierra antes de tu arte,
es más, huías de su interrogante.

Y dijo: De haber un Dios en la tierra,
que ama, siembra, protege y cosecha,
todo lo que sus manos abarcan, jamás,
tendrían este aspecto humilde y hermoso.

Me rindo ante la vida prodigiosa,
he jurado proteger la vid y tú mujer,
eres cada gajo colgando, enardecida
gloria de amor y entrega, eres el fruto.

La concepción misma,
la divina providencia,
la cautela junto al cuchillo parralino,
la ahuyentadora de las garúas
y el frío mata siembras.

Ella cuaja la luna sobre un sartén,
desayuna estrellas sin cortar,
revuelve juntas y sirve al amanecer,
cuida desde la raíz hasta las hojas.

Los ojos del cielo te han mirado,
el hombre moderno sólo sabe de dinero,
para ti es agua entre las manos,
el abono de la tierra lleva tu nombre.

Anuncios

Un comentario sobre “Temporera

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s