Historia de amor, pronto, diez de Enero

Pronto nació ese día cuando nos vimos, fue ahí que “luego” seríamos uno, mientras nos reconocíamos desde los ojos hasta la boca, los millones de besos dijeron que era amor.

Pronto parecía lejano y yo discutía con ella el nacimiento de esa palabra y su veloz significado, la RAE se equivocaba porque ella me enseñó en un abrazo lo cerca que estábamos.

Pronto es nuestra clave de vida, los proyectos vienen junto a ese propósito, ahora no importa cuán grande sea la brecha para tomar nuestras manos, es una promesa.

Pronto nos amaremos siendo uno, dos para tomarnos de las manos y quién sabe, las matemáticas dicen luego pueden ser tres, porque esta no es esa canción de Baglietto.

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Buenos sábados a todos, nuevamente traigo pedacitos de mis creaciones literarias acompañados de bellas imágenes.

Buenos días…

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Más cerquita vos, más calientita yo, dijo ella.

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Silencio, parte cinco

Volvemos a escena junto a las bailarinas y las luciérnagas, aún queda por respirar de este encuentro y ser el aire que algún día nos reconoció.

Acto tercero


Las ramas se pandean por el baile de las luciérnagas y en rededor las bailarinas cantan además, un coro de minutos juntos, esquirlas de amor queman las hojas viejas y lloramos por el pasado, no queremos verle la cara de nuevo.

Su silencio nos duele, parece que nunca sacaremos a relucir nuestras hojas, nuestras ramas nuevas, una tierra que reconozca la vida que queremos, brotar con las estrellas todas las noches de la piel, amanecer exhaustos de tanto amor crujiente.

Silencio, parte cinco

Las bailarinas ensangrentadas se despiden [reverencia], los príncipes dotados de adminículos se presentan con la noche y el hambre a sus espaldas [temen por su virilidad fragmentada], nosotros miramos con el silencio acostumbrado, las luciérnagas vuelven a escena. [aplausos]

Acto segundo



A qué jugamos siendo inmóviles espectadores,

no surge nada bueno de la quietud de las almas,

acaso seremos leña para los sobrevivientes,

semillas esperando el germinar del sol.
El viento lleva siglos empujándonos y nada,

nos dimos vuelta tarde o nunca será temprano

para ser la excepción y miramos de frente

en vez de observar el amor en él horizonte.

Silencio, parte cinco

https://youtu.be/MIXH0tlkbrk

Salen a escena las bailarinas[la oscuridad misma], dos árboles viejos [una cordillera de compañera] inseparable como el aire helado en sus hojas, príncipes fantasmas reunidos y bulliciosos, felices de volver a la vida de las letras.[egos fríos]

Acto primero

Bailan la quietud del frío, desprenden hojas,

luces del pasado y los príncipes embelesados

rugen por las hermosas de pierna en alto,

van hacia ellas, con sus espadas encendidas.

 

Vibran sus ojos cortando el aire y las luciérnagas,

extienden sus capas y cubren otro crimen,

el hambre los confunde y la oscuridad los devora,

caen a manos de sus dioses, por la seda virgen.

Silencio, parte cuatro

https://youtu.be/VXZ1nLiQbp4


Nuestros minutos comenzaban a reunirse, florecían verdes de amor primero y las bocas eran alas queriendo ser hojas y cubrir la piel del sol, de la primavera, rodeados nuevamente de la vida, llenándose de alegría las ramas felices, las pequeñas, las que conocieron el amor brotándonos desde los poros y la necesidad de crecer juntos.

Momentos que fueron haciendo del sol nuestro consejero y de la luna una exótica bailarina, nuestras ramas agitadas aspiraban a más y justo es eso los que la vida nos está dando, un florido mar de amor en cada gemido agitado, estremeciendo nuestras alma, en anverso y reverso de la piel, sumergiendo hasta las raíces, este amor.

Silencio, parte cuatro

https://youtu.be/5VBxQdH1Fks


Esperar a que el sueño las reponga en dorados, sus entrañas hermosas, nuestras hojas las cobijan amorosas, ellas agrupadas en las ramas se desviven en cielos nocturnos y vuelan eternas por el corazón que nos llama a desearlas nuevamente alegrando las horas inciertas.

Amor, esa savia que nos envuelve y nutre, estampa de nuestro deseo de vivir las horas que nos han robado, no miramos los círculos desde dentro y vivimos contando las hojas que nos unen, el canto del viento volviendo a nosotros, en un beso de paz y vida.

Silencio, parte cuatro

Luciérnagas

Había luciérnagas en el aire, eran pequeños soles alumbrando las hojas, acercándonos, jugaban a unir ramas con su parpadear de vida y revuelo, nos sentíamos cobijados en medio de la noche por su naturaleza lumínica, bailaban al golpeteo del viento entre nosotros, nos regalaban un espectáculo de inocencia pirotécnica.

Qué seria de nosotros sin ellas, ese camino invisible se transformaba y sus luces en código Morse nos escribían versos de media luz cuando no estaba la luna entre nosotros, volaban rasantes y se explicaban exaltadas de tanto amor, nuestro verdor las atraía de tal manera y dormían juntas para esperar al señor sol y dejarnos a salvaguarda.

Silencio, parte tres

Apogeo, reminiscencias, debacle

 

Se cruzan como animales en extinción, crueles y parias,
desvirgan jardines de princesas y todos mueren,
los metales preciosos y los frutos exóticos oxidados, 
los años son filos salientes,
destazados y solitarios.

La primavera desconoce esos rostros añejos y agrios,
el hambre de la muchedumbre devora todo lo malo,
se fagocitan entre ellos, los príncipes se alejan de la vida,
triunfantes entran al salón de los dioses,
son sus putas nuevas.