​Me subí por sus faldas,

levanté el cielo

bajo sus ojos en desconcierto,

ahí comencé a vivir.
Cerré su boca de noche

con las luces que traía por alma,

la cuenta de la luz

se paga sola, mientras la habito.
No le dije de donde vengo,

ella sabe, lo dice su sangre,

me lleva al corazón

ahí las flores son rojas de Nacimiento.
Doy vueltas por el espacio

con dolor que dejan los recuerdos,

esas palabras añejas sin comprensión,

detengo el pulso cuando les hablo.

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