Vestía de negro y brillaba,

ceñido a sus piernas el color,

podía flotar camino al encuentro

su sonrisa era el sol “in advance.”
Apenas entró al vehículo

con los violines de Martynov,

podía sentir el “Come In”

un beso nos dio la bienvenida.
Apagué el car stereo y su acento

convulsionó mis ojos, aún pequeños,

saltaban queriendo salir del impacto,

la besé como nunca pensé hacerlo.
Diez de Enero en su boca es un beso

tan largo como los días anteriores,

como los días venideros, como ella,

entre mis brazos aquel único día.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s