https://youtu.be/VXZ1nLiQbp4


Nuestros minutos comenzaban a reunirse, florecían verdes de amor primero y las bocas eran alas queriendo ser hojas y cubrir la piel del sol, de la primavera, rodeados nuevamente de la vida, llenándose de alegría las ramas felices, las pequeñas, las que conocieron el amor brotándonos desde los poros y la necesidad de crecer juntos.

Momentos que fueron haciendo del sol nuestro consejero y de la luna una exótica bailarina, nuestras ramas agitadas aspiraban a más y justo es eso los que la vida nos está dando, un florido mar de amor en cada gemido agitado, estremeciendo nuestras alma, en anverso y reverso de la piel, sumergiendo hasta las raíces, este amor.

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5 comentarios sobre “Silencio, parte cuatro

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