https://youtu.be/qN4s75Srcos

Entras a una habitación donde antes estuvo la luna y su aroma entra por tus ojos, por tu boca, por donde respira el alma, la fatiga suele jugar con tu estomágo y falleces, ahí mismo, floreces desde el piso y la tierra parece un gran macetero para las flores que están fuera de casa.

Caminas apenas, tus pasos son germinados por las estrellas y nada es como ayer cuando aún hervían en tu boca, flotas con las hojas, con el polén, con la noche bajo tu vientre, y todo es una fotografía en movimiento, corres el telón y ahí, la princesa, tu alma, casi vuela.

“No te resignes,

no bajes los brazos,

no vueles bajo.”

Sientes los tambores, vienen por ti y corres por encima de las nubes y su felicidad te delata, impugnas su silencio y llueven de tristeza, ellas no aflojan ni una gota, pero no mires hacia atrás, el pasado se enzaña contigo y también conmigo, recuerda yo te conozco más, soy tú.

Vamos, toma mi mano dijo el Sol y no lo veas a los ojos ni por un rato, te cegará como la verdad nos amputa las ideas y la tierra pide coherencia a esta lucha idiomática y literaria, para salir a flote o caer con las cadenas de la monotonía, ven, escóndete en ella.

Es tarde, llueven lanzas, miles de palabras y la abulia en tu boca no se defiende, te crucifican y se destiñe el metal de ellas sobre ti, ven y escurre tu savia antes de que lleguen a tus raíces, ven te están matando y la música lo encubre todo, bajo los decibeles.

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4 comentarios sobre “Sin título por octava vez

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