vaka

 

Un aullido rojo se esconde en los cielos de sus ojos, se doblan la nubes exhaustas en las esquinas de la muerte, la esperanza es un gas noble en exterminio, todos lloran el piano negro, se cristalizan las manos, sus ojos lloran hacia adentro, dónde dejé la fe y la tierra de los niños.

Mis pasos fríos sólo pueden ir hacia atrás y mirar en el fango la oportunidad de oro, la perla en sus ojos, la sonrisa del sol, amor, dónde lo dejamos, usamos máscaras para no mirarlos, no tenemos cara, no tenemos tiempo, todo el mal lo comerán las noches que nos quedan junto a ellos.

Ya no quiero dormir con este cementerio de estrellas, un silbido atraviesa mil palabras con dagas de silencio, me ejecuta la locuaz verdad de sus no sueños, de sus no despertares, dónde el agua volverá a ser un paso de vida y no este transporte de muerte segura, amor, los niños no.

Me despido con el alma enterrada en sus ojos, con la boca cortada de antemano por las excusas y mis manos amputadas de tanto mal arrojado al mar, tanto te quería y por esto te mate, fui débil por ellos y nos llenamos los bolsillos con dinero desde los árboles hasta los peces, todo muerto.

vaka

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