ara batur

Podía tomar el sol entre mis manos y llevarlo junto al desayuno, no había hora en que no te pensara y quisiera hacerte feliz, donde todas mis horas se hacían una cuando llegabas y nunca te pedía nada a cambio, sólo quería verte reír, pero todo te costaba.

Un día atrapé a la luna y antes de irnos a dormir la dejé junto al velador para acompañarte en las noches donde no pudiera llegar la luz de mi alma, y tú simplemente la apagabas con tus lágrimas, me decías que era mucho dolor dejar la noche sin esa luz selenita.

Tomé mi alma y la puse en la ventana, miró la vida hacerse pedazos y cual hoja muerta, salió a tomar aire donde nada la hiciera volver a sentir esos dolores, estaba a punto de hundirse en los ojos tristes del amor y sobre un bote en forma de corazón, aprendió a navegar, era la vida de nuevo.

Hoy se dibuja de nuevo cuando su voz le da los buenos días y cerquita del alma suenan los latidos de estar pegaditos en cada pedacito de vida, si, la vida es otra visita junto al amor, nadie más que ella me espera al otro lado de la cordillera, pronto amor, pronto.

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2 comentarios sobre “Bote de remos

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