La vi elevarse hecha suspiro,

flor de mañana, abierta,

su carne fresca,

frambuesas en mi boca.

Un regocijo llamado mujer,

era presa de si misma, y,

en sus ojos aún los golpes

del llanto rompiéndose, entre sus piernas.

La invité a deslizarse,

dejarse llevar por el viento de mi palabras,

construyó poemas dé alas

en su espalda de libro infinito.

Aprendió a caminar, levitar,

descalza y sin más carga que su pasado,

ha dado pasos gigantes,

estamos en ruta de besos.

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Un comentario sobre “Emancipación cuatro

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