Carmela, ¿ dónde estás ?

Obra en tinta perteneciente a Gabriel Moreno y su página es la siguiente: http://bit.ly/2ettd2E

Había algo oculto [en sus labios]

en el color de la tinta [un beso]

al borde de los tatuajes [manchaba de blanco]

irresistible. [todo aquel que la besara]

Luego desaparecía [entre las líneas]

tu existencia [te incorporabas]

es más, eras olvidado [de forma indeleble]

un bosquejo perdido. [en la obra final]

El maestro [se encargaba]

con su arte milenario [de ocultarte]

podía hacer de ti [en un pedazo de papel]

una obra magistral. [eternamente]

Sólo bastaba [alzar su mano]

introducir la brocha [empaparte de tinta]

recorrer el desnudo papel [borrarte]

hacer magia negra [o volverte obra]

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Historia de amor, dentro del auto, diez de Enero

Entraste al auto y eras amor,

me hacía pequeño ante tus ojos

y ambos incrédulos respirábamos

el aroma del alma enamorada.

Dentro del auto, inundados,

nos abalanzamos en besos

el corazón nos sostenía los labios,

hablamos de boca en boca, dulcemente.

Recuerdo aún a Martinov, éramos muchos,

sus violines acompañaban al aire,

el silencio de un abrazo nos apretujó

hasta el alma y por eso lloramos.

Dentro del auto éramos uno,

nuestra historia de amor se hacía carne,

deseos y anhelos atiborrados,

nos obligaban a salir del auto.

Continuará…


Esperanza

Apollonia Saintclair, le jambes en l’air

La búsqueda parecía insaciable, dedicados a indagar cada punto del cielo aún cuando la noche pareciese un terreno húmedo e impreciso de catalogar, los sentidos eran sus ojos y cada lugar escrutado se unía al espiral de deseos.

El tiempo en el espacio es indeterminable y eso lo sabían, lo sentían y vivían cada segundo humano, nadie apuntaba a los relojes, todo parecía un lugar cerrado y sin más afán, buscar estrellas donde la piel es un intersectorial mapa, tendido a piacere .

La noche sabe darnos esa sensibilidad para oír sus deseos, los ritos escriben y marcan una sentencia única y poderosa, sin importar la situación, la sola esperanza no dice mucho, sin embargo debemos apropiarnos de todas las ganas para sobrevivir.

Luego de horas lamiendo hasta la más mínima provocación, recorriendo la oscuridad misma del deseo y sin otra opción, dejamos las puertas abiertas, la perla hacía su majestuosa aparición, fulgurante como un orgasmo hacia puerto en mi boca.

Texturas

Como todos ya sabrán esta semana he tenido la oportunidad de contar con las imágenes de Leo y ha sido una grandiosa experiencia volcar mis letras a otras inspiraciones, desde ya gracias a los lectores-amigos-escritores que hacen posible iniciativas tan novedosas para mi.

texturas-de-vida-y-piedra

El archivo de arriba los lleva a una descarga directa a sus ordenadores y cuento con la autorización de Leo para el uso de esa imagen, con la cual culmino mi trabajo por esta semana.

Amarres

Y casi al terminar Abril de este año , Leo nuevamente me sorprendía, https://leodelatorre.net/2016/04/28/amarres/

 

¿Qué sería de la embarcación sin sus amarres?

Déjame a la deriva
y la mar me recuerde,
grande pero frágil,
oxidado de obstinado,
despedazado de inútil,
flotando pero olvidado.

Será la belleza de tus amarres
la que me haga volver
después de visitar siete mares
a tus cuerdas recaer,
calando hondo el anclaje.

Será el trenzado de tu acero
el refugio del mío,
será la tensión de tu vida
sujetando la mía,
y así evitar ser presa del mar
mientras vivan tus amarres,
del mar sólo seré amante.

El mercado del recuerdo

Esta imagen es nueva en el blog de Leo y tiene tanta nostalgia como sabiduría de fotógrafo.

Compro recuerdos, años de infancia,

vendo mi tiempo perdido de mayor,

los colores de mis estampillas de colección,

de las monedas y los soldados de plomo.

Compro revistas leídas por mis padres,

vendo todo por recuperar las fotonovelas

que con tanta pasión esperaban aparecer

cada quincena en el kiosko más cercano.

Compro tarjetas postales enviadas por mi madre,

vendo todo a mi alcance y tenerla cerca,

que haberla visto escribir con tanto afán

sobre una foto de un lugar en el mundo sin ella.

Compro billetes antiguos con héroes olvidados,

vendo títeres llamados presidentes, tahures

con democracias bajo la manga, astutos

que no saben más nada, todo se vende.