Llegué a su espalda,

orbitando desde el cuello

de hombro en hombro,

sobrevolaba su piel.

Para conocer mi destino

tuve que hacer este viaje,

en donde fui recibido

por la tersura de tus poros.

Amarte parecía lejano,

fue cuanto aterrice

en los Hoyuelos de Venus,

nido para mis besos.

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