Estoy leyendo retazos de poetas,

lejanos de mis letras y cercanos de mi búsqueda,

pájaros en otras ramas y su bullicio poético,

dicen dónde, cuando y cómo.

  • Más yo no entiendo ese cacareo
  • Entre ellas entienden sus vainas
  • Cómplices de su propio ambiente
  • Universales en su aldea

Entonces prosigo sus vericuetos,

alardes de sangre enramada al cuerpo,

a la boca del corazón y al ojo del pensamiento,

son un horizonte, una llanura, una excepción.

  • Cómo encontrar mi hebra
  • desato aquí y amarro acá
  • nada fluye a arcadas, a la fuerza
  • tropiezo con mi sangre, escrita.

La pregunta yace bajo sus ropas,

sobre sus cabezas, en el picoteo incesante

del picor de la palabra hecha almíbar

del poeta viejo [o sea yo] degustando.

  • Vuelvo a leerlas, cómo entenderlas
  • si nacieron pegadas a un libro
  • cuando yo ni pensaba en poesía
  • braceo para darles alcance, sonríen.
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