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Él era un vicioso y ella su droga

Por las mañanas entre sábanas ,

con manos temblorosas la tomaba y aspiraba con todas sus fuerzas,

se quedaba exhausto y recién ahí podía dar sus primeros pasos fuera de la cama,

pero él era un vicioso y ella su droga.

A medio día la miraba de reojo,

era una tentación latente y tomando de forma desprevenida

la alzaba llevando a la mesa, ahí la desnudaba sin más,

con el gusto adiestrado la bebía toda, una y otra vez,

no había basta en sus ansías,

él era un vicioso y ella su droga.

La tarde languidecía y sus sentidos exasperaban al verla ir a ducharse,

la seguía y esperaba a que se desnudase, entonces caía sobre su espalda,

la apretujaba con sus manos, con sus narices y boca,

se hundía en un estado de éxtasis para olvidarse de si, la mordía,

la besaba y volvía a aspirar,

él era un vicioso y ella su droga.

Por las noches aparentaba la paz de un drogadicto,

los ojos brillantes, las ojeras deslumbrantes, los labios resecos y las manos aún temblorosas,

la podía oler camino a la cama, la seguía y no se resistía,

lanzándose junto a ella y sólo cuando saciaba sus ansías podía soñar que la amaba,

él era un vicioso  y ella su droga.

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5 comentarios sobre “Drogas

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