Creo

Yo no creo en los ciclos, esa redondez del volver a empezar, esa rueda infinita en donde nos quieren meter, no creo en ese contador a cero cada año, de qué sirve cumplir años si no es para acumular experiencia, la línea del tiempo es eso menos una circunferencia.

Yo no creo en las celebraciones apoteósicas y descollantes, tampoco en la pirotecnia bacanal de la cena y todos los animales que debutan en las cocinas primero para luego de horas hinchar el ego gourmet y sofisticado de pocos.

Yo no creo que sea necesario vestir ropas nuevas si el alma se siente desnuda entre tanto lujo y etiqueta, tampoco creo en las bendiciones de prosperidad y los deseos de éxito, cuando es una meta tan personal, sobre todo cuando se trata de triunfos materiales en su mayoría.

Creo en la paz y su búsqueda, ese regocijo está en cada momento vivido, creo en el silencio como defensa contra tanta palabra vacía en cada palmoteo de espalda o abrazos pasados por agua.

Creo en el ser humano integrado a la naturaleza, porque a este paso no quedará mucho para entregar a las siguientes generaciones y ellos con todo derecho nos llamarán la generación inhumana y la sociedad consumista .

Creo en el amor y quisiera también creer en que estas palabras son muchas veces dichas, pero, hasta no sentirlas son simplemente de un bloguero más en la infinita red que conformamos.

Antes de Instragram – Mikey McMichaels

Para este sábado último del año, presento a un joven artista de la fotografía erótica, de nacionalidad estadounidense, lamentablemente no existe Wikipedia sobre este fotógrafo y sólo tengo imágenes admirables y la sencillez de mi poesía.

mcmichaels

No hace falta ver nada para saber dónde está su corazón y nuestros ojos.

Keira Grant
Keira Grant

Eso es estar desnudo, frente a un sofá, frente a un lente y aún así ser musa en blanco y negro.

Blueriverdream
Blueriverdream

Las sombras saben de luces y las musas saben darle vida.

mcmichaels

Si la miras a sus ojos, sabrás que su cuerpo está impregnado de ti.

Ámame otra vez

En el sigilo atrevido de la noche,

vierte tu cuerpo líquido,

cuando la piel se altere con el roce,

enciende tu febril libido.

Llévame de nuevo a la locura,

montaraz furioso, enriéndame,

aprieta mis costillas y mis caderas,

fija tu rumbo y estréllame allá.

Pónme de cabeza o piernas al aire,

nada quedará inmóvil contigo dentro,

llëname y vacíame a voluntad,

enrojece mi piel y muere, una vez más.

Te espero en la cama o en la ducha,

muestra cuán larga es esta agonía 

y lo que haga falta ácabalo en el sofá,

en donde el terciopelo acaricia mi boca.

Corazón

Sacó su caparazón, quedó expuesta,

se sintió indefensa,

sin protección, [desnuda era obvio]

todos los presentes [también los omnipresentes]

arrodillados, hacían reverencias.

Un nuevo Dios, había develado su escudo

en sus pechos el signo de la vida,

legiones se alimentarían 

con sólo verla, venerarla, ansiarla,

suceder en sus ojos, en su boca.

Llegó la hora siniestra, la soledad 

abrió sus piernas y ejecutó el tiempo,

de muerte y silencio [la diosa]

otrora divinidad de los amantes Reyes,

moría en orgías de peticiones vanas.

Jadeante su cuerpo agonizaba,

hilos de sangre y saliva, bañaban,

encarcelada la bestia maldita,

una posa de sudor frío dió a luz

un bastardo que a los quince años, a todos mató.

“Ha muerto el Rey, larga vida al nuevo Rey.”