Qué envuelve ese halo de hermosura,

nacen palabras llenas de su silencio impecable,

viajan diligentes en busca de sus manos

de sus ojos y se vierten intensas.

Qué le sucede al tiempo, cuando observa

impaciente el pestañear en el horizonte,

y tú al centro de ti revolviendo la rima,

la paz de los poemas saben a juerga.

Les digo a mis palabras paren de murmurar,

se amontonan frente a su imagen,

ellas saben de alabanzas y loas, desfilan,

desean ser las escritas y bellas del poema.

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