Ya no necesitas ver el cobertizo de la estación Santa Ana, sabes que voy contigo, dentro, en el borde de todo lo que toqué, mi perfume te llevará al mar, extiende tus brazos camino hacia la costa, puedo estar en todos lados como un sueño, empaca todo lo que desees de mi, pero déjame aquí, voy a seguir escribiendo estás crónicas del amor.

Cuando llegues abre las ventanas y permíteme entrar con todo el mar de mis labios en tus labios, mordiendo cada ola que escuches, cada ola que baje por tu garganta, cada ola abriéndose y salando cada beso del aire y cada rocío en tu cuello.

Deja tus cosas ordenadas sobre la cama, tu cuerpo sobre el mío, tus ropas a un lado junto a las mías y la pasión desenvuélvela lentamente, es frágil y líquida a veces, se rompe con facilidad, es un bronceador en tiempos de soledad mental, ambos esparciremos como deseo de piel que protege el alma.

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4 comentarios sobre “Crónicas de un viaje… salida de Santiago

  1. “Deja tus cosas ordenadas sobre la cama, tu cuerpo sobre el mío, tus ropas a un lado junto a las mías y la pasión desenvuélvela lentamente, es frágil y líquida a veces, se rompe con facilidad, es un bronceador en tiempos de soledad mental, ambos esparciremos como deseo de piel que protege el alma”… Qué preciosidad!!!

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