Lágrimas y letras

Conocer el blog de Belita, es viajar por el mundo de la poesía; desde #AsíEsMiTierra con el relato histórico de su Guatemala, de #MartesdeTuitsaMano, de #JuevesdeCafé y #ViernesdeParís. O sea un interminable recorrido del amor, en esta multifacética colega, amiga, embajadora turística y mitológica, además de considerarla mi hermana. Este último título debido a una naciente cercanía desde las letras.

Mi hermana literaria desarrolla su poesía a través del amor, con la dulzura​ de las palabras, nos lleva a viajar por las rimas y sus versos son armonía y cauce del alma.

Una de sus secciones llamada #MartesDeTuitsAMano invita a sus amigos de todas sus redes sociales a participar, a crear e incentivar el buen uso de la palabra. La tarea no es fácil porque implica una excelente caligrafía y ese siempre será mi punto débil. Con mi hermana todos somos poetas y su blog es una gran casa donde da cabida a distintas voces.

#ViernesDeParís es una de mis preferidas y en más de una ocasión participé de esa sección. Aquí su invitación es espectacular, quién no ama París, la inspiración nace de su pluma y corazón. El amor nos guía por pasadizos donde la capital luz es su firma registrada.

#JuevesDeCafé es una parte de su blog con aroma y rimas para despertar el alma poética que todos tenemos frente al rito de una buena taza de café. Aquí simplemente te dejas llevar por el halo dejado en el aire y escribes con cuerpo, con potencia y vitalidad, todo lo que guarda un grano de café, fresco e intenso.

La sección #AsíEsMiTierra es una mezcla de mitos, ecoturismo, historia y clase de fotografía. Tan impresionante, hace fascinante cada vez que publica sobre lugares desconocidos, en sus Post, Belita exhibe su amor por cada volcán, río o laguna y rinde homenaje a los aborígenes que dieron vida a culturas compenetradas con la naturaleza, estas hasta el día de hoy siguen dando clase sobre armonía en el medio-ambiente.

Desde ya los invito a conocer a esta bloguera wordpress porque además tiene las secciones; #SábadoDeDibujo, #Poemas y #Tweet. Para mi es un honor compartir letras con ella y nuestra invaluable hermandad.

Historia de amor, la señorita viernes, trece de enero

Todos los viernes acude a su cita,

– es una estirada – se podría pensar,

mas tiene la capacidad de abrirse

y dejar entrever que tus deseos ahí están.

Luce cuadrilles rojos y magentas, [intenso]

aquí no hay bamboleo, ella va desenvuelta,

aunque te puedes ceñir a sus líneas,

dejar llevar tu mano y algo más adentro.

Llega rápido te abraza y vuelve a ser rito,

todos los viernes te recuerda, se prepara

el mismísimo domingo y aguarda, tu perfume

de piel desesperada, acongojada.

Se desnuda después, desabotona para ti,

vuelve a su canasto de ropa sucia, espera

a ser lavada y planchada, mi camisa,

la que uso cada viernes desde el trece.

Soledad, parte cinco

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El día más soleado de todo el Reino Unido ocurría en Gales, en Llansteffan para ser precisos y todos sus habitantes cubrían las colinas, rodeaban la iglesia y recorrían en bicicletas los chicos hasta el castillo, último bastión del recordado padre de la patria galesa, por supuesto nadie avisó a Deian y sin querer darse por enterado, salió a caminar con su caña e intentar lo que  nunca pudieron con sus padres, pescar aunque sea un diminuto salmón o trucha en su peor condición, la tormenta de la noche recién pasada había dejado varados a muchos peces, y sintió que entre tanta posible muerte. mejor era devolverlos y acercó su pequeño cesto en los charcos, saltaban sin entender, saltaban porque se sentía fuera de casa, Deian identificado, los ayudó y recorrió la extensión del río hasta perderse y ser solamente una pequeña sombra brillante, tratando de salvarse junto con ellos. Comenzó a devolverse a tierra firme, con la cabeza en la guerra y el alma con sus padres, los extrañaba, los necesitaba y la soledad de la guerra y la soledad de perder a compañeros y conocidos desde la infancia se volvía a vaciar con la ausencia terrenal de sus viejos, así, sin darse cuenta se tropezó con una joven muchacha que había llegado días antes del arribo de los muchachos para hacer labores de enfermería y ayudar a la pobre consulta que ya no tenía doctor. Dos vueltas en el aire para evitar caer encima bastaron para que saliera de su letargo.

– Hola, te ayudo ? exclamó la joven de impecable blanco con toca y cartera del mismo color.

– Hola, dijo desde el suelo Deian y aceptó su mano, su sonrisa y su mirada feliz

Ambos con las manos empapadas y arena soltaron un risa de felicidad, de haberse encontrado y de sentir sin decir palabra alguna que definiera ese momento, callaron luego de esa estruendoso encuentro, se miraron y el viento los beso, también ellos y el calor del día estaba frío y débil, pero ellos eran un nuevo día, un comienzo inesperado y un tropiezo hermoso. Sorprendidos del beso espontáneo separaron sus rostros y se presentaron.

-Mi nombre es Deian, mecánico de la tropa de Gales, saludos señorita, ella lo observó detenidamente y sin responder de inmediato volvió a sonreír, algo contrariado y sin entender lo que sucedía, ella se acercó y ordenó su cabello, sacó algo de arena de los hombros y de entre sus orejas, pequeñas, se separó un paso del recién presentado muchacho.

-Mi nombre es Anwen, enfermera del único consultorio en Llansteffan, soy originaria de  Newport y creo me quedaré en estas colinas toda la vida, ¿si es que a usted le parece?. mientras ella modulaba su sólida presentación, Deian la miraba y observaba, el viaje de sus ojos por los ojos de ella y sin intimidarse, ella también lo miraba.

Ofreció su brazo Deian y la invitó a conocer su pueblo natal, mientras él hablaba de las historias que había en cada árbol, en la misma rivera y en cada escondite que de pequeño inventó con sus amigos para divertirse, de las veces que iban al castillo a imitar a los héroes de toda Gales y lo orgulloso que se sentía de serlo. Anwen lo miraba fascinada, había un universo ahí, en sus ojos tristes aún, pero sabía de ese brillo y lo quería vivir. Luego llegaron a su casa y antes de entrar le explicó lo sucedido, lo volvió a mirar y ambos lloraron juntos, se abrazaron y comenzaron a ordenar la casa, hacer vida en ella a partir de cero, a partir de ellos.

Descansada

Sentada así,
pareces de otro sentimiento
de una apatía seca y desteñida como el sol de esta tarde,
esa hermosa indiferencia de tu piel,
un tormento tras otro, una piedra se muele en mi mente.

¡¡ En serio !! te miro así y prefiero estar ciego
y mentirme con dos caracolas en mis orejas
me paso un vídeo solo, tú y el mar de mentira,
ese recoveco infinito de las caracolas jugando a ser mar.

Abro los ojos y sigues con esa mirada que descubre,
me desnudas cuando el escalofríos advierte, ¡¡ eres tú !!
la máxima desnudez de la frialdad,
seguramente en otro planeta la gente se desnuda
en campos magentas y la piel puede ser todos los tonos.

Sellas mis labios con tu pie derecho, de extremo a extremo
leo el recorrido de tu pierna, llego al centro,
también el mar de la extrema sensación visita
mi piel, mis sentimientos y el silencio es un extraterrestre.

Buenas tardes

Era media tarde cuando comenzó a llover en la casa de piedra cincelada, eso me recordó, “los colores son distintos dentro de los monolitos”. Su mirada en cuclillas hacia el cielo estaba húmeda por una súplica, no decía nada y todo lo habitaba su piel que se mojaba, los vapores tenían un aura especial, los láseres de sus ojos atravesaban la espesura invisible, sus manos alzadas sostenían mis ojos, sin embargo, ya flotaba a su alrededor.
Emitió una frase escrita
– Soy de ti

– Absoluta

– Infinita

Aún encerrada y con la piel roja, podía amar, desnuda amaba mejor y nada la detenía, ni siquiera el agua, sus vapores, el devenir sagrado del aura, bañaba la sinceridad de su cuerpo amado, viajé en esos momentos de oro, ese brillante suceso de pieles, de mentes sincronizadas. Me apoyé en sus hombros, un suspiro nos inundó y pudimos sentir la paz de estar juntos, mis besos fueron la palabra del cuerpo, el sonido de los sentimientos, la casa de nuestras almas habitaba esos besos.
También escribí
– Me arrodillo
– Idolatro
– Tu alma de piel

El silencio se quebraba con el agua en su espalda y mi veneración era una revelación, un canto de labios contra labios, geometría perpendicular, un cruce de gemidos líquidos, un barco en mi lengua se embarcaba, la mar estaba brava y el naufragio era un hermoso peligro de eclipses estrellados, la paciencia de los dioses era una prueba, los nombramos en cada momento, repetíamos sus voces, sus roces, su ceguera del alma, ese grito escurridizo y firme, un ancla hubo de levantarse y la perla salió a flote, la bienvenida fue eterna.

Underworld – Born Slippy

había que correr
había que nacer
había que vivir
había que saber
había que soñar
había que llorar…

Nos pusimos a correr antes de saber de donde venían las balas, luego la paz del fuego nos vio nacer y vivir parecía tan fácil entonce saber no era necesario y a veces soñar era todo, cuando llorar era nada.

Nos pusimos a nacer miles de veces, día por día, segundo a segundo y no crecíamos, éramos nuevos todo el tiempo, éramos el tiempo, la fragancia de las horas olía mal, apestaba en nuestras bocas.

Nos pusimos a vivir, a crear nuestros mundos, hacer grandes rayas desde el cielo, bajar las nubes y ordenarlas, hacerlas filas y aspirar su espuma de melancolía e intoxicarnos como bebés con leche materna,

Nos pusimos a saber, a ser dioses, a ser monstruos, a escondernos y ser temerosos de los que nos sabían locos, endemoniados, maníacos, sueltos en un mundo de genios amargados y una sociedad tan cuerda que da pena.

Nos pusimos a soñar y podíamos volar, sin ser súper, el cielo estaba cubierto por nosotros los normales, los que roban y nadie atrapa, los que golpean y todos temen, los que se ríen y los estúpidos siguen la corriente.

Nos pusimos a llorar, cuando se acabó lo que nunca había empezado, nos borraron, nos inyectaron realidad, ultra dosis, ultra realidad o realidad aumentada, no había diferencia, te haces dependiente de cualquier mierda.

Domingo de Pink Floyd – Comfortably numb

Levántate, no puedes, no te puedes el alma siquiera, la tienes en una vasija rota y fluyes desde dentro en ese abismo estereofónico. Tu dialéctica hermosa es un grito de luces, una explosión, una exploración de mundos inventados en tu infancia.

Suenan los violines en tu mente, se deslizan por tus venas el dolor de los recuerdos, ¿ cómo puedes mantener tus días de insolente niñez ? miras por el retrovisor a cien kilómetros, vas y vuelves, resuelves tus errores con mamá y parece haber terminado la pesadilla.

Sujetas una banda elástica y nuevamente estás de pie, has borrado el viaje, la carretera desaparece contigo de fondo, no hay más luz que la de tus pasos. Esto no es una enfermedad, no es tiempo de partir, no es tiempo de llorar, ¿ cómo aflojar la mente ? cuando sus tornillos giran sin cesar .

Sabes que esto acabará, pero cuando no es la duda, cómo, dónde. A dónde habrá que ir a dejar los restos de dolor consumido, ese humo de tus pensamientos, ese flagelo de los momentos. Cómo pasas por normal todo lo que la vida te quitó y mirarás a tu madre culpándola de todo.

Sólo las horas saben agujerear tu piel, buscan invadir, inyectar el tiempo perdido, ese río que nunca más vuelve, ese cauce seco, fangoso y pedregoso al final, y, te hunden, te devuelven, con los barcos que no zarpan, y , encuentran sus amarras atadas al corazón.

Mamá, te fuiste sin mi,

me dejaste en la tormenta,

con la marea alta y las velas abajo,

con las rodillas heladas

y el corazón perdido en tus latidos.

Mamá, dónde guardas a papá,

por qué lo escondes de mi,

de mis brazos, de mis ausencias.

Mamá en verdad te amo,

pero no deseo verte

todos los días recordándome a papá,

soy tu hijo y no la extensión

errónea de sus actos.

Mamá, también me quiero enamorar

y equivocar como él y ella me rete como a él

y volver a ti, porque eres única,

eso quieres oír, eso le diré.

 

Antes de Instagram – una sola imagen

La historia sobre el fotógrafo y el momento más impactante de su vida. Aquí en el enlace siguiente: http://mysleepykisser-with-feelings-hid.tumblr.com/post/155781620665/the-burning-monk-by-malcolm-brown-1963-i-just

La historia de esta imagen nos remonta a una nación convulsa, donde un hombre de paz hizo algo tan violento para la vida, para el significado de su religión y la posteridad del mundo.

“Yo era un hombre de paz y morí por ella, se quemó mi piel, mi cuerpo, mas mi alma ya ardía de injusticia.”

Nota: las palabras entre comillas son mi sentir

Historia de amor, volver a sentirte, trece de enero

De estación en estación comenzó esta historia,
no es casualidad pero volvía a pasar por ahí
y sin darme cuenta estaba en Santa Ana,
una conexión más y volver a sentirte.

Volvía a caminar por el andén,
miré hacia las escalas y avancé,
ya estaba ahí, mi sangre en revolución,
contuve los pasos, la respiración y el corazón.

Estarán nuestros besos en el aroma,
los cajeros mirándonos embobados,
la piel de los pasajeros encendida, y,
el tiempo aún rozando nuestras ropas.

Estarán nuestras miradas hipnotizando
a quienes conocieron el amor, (nuestro)
las losas del piso aún temblando
por nuestros bailes, por nuestro amor.

Soledad, parte cuatro

Miles de rostros entre cientos, se multiplicaban los anhelantes y cansados ojos, sus canas al viento, miles como dije y ningún rastro de sus padres, era agotador buscar entre tanto, sus miradas, los ojos cristalinos de madre y la fuerte mirada de papá, es cierto, los recordaba tal cual cuando se fue, tristes y molestos, pero iguales, y eso buscaba incesantemente. No había un obituario actualizado de los decesos en estos años, pero muchos habían partido, hombres y mujeres mayores y algunos chicos que no alcanzaron a conocer la adolescencia o pubertad, de repente uno de sus mejores amigos y sobrevivientes lo llamó. Cabo Segundo Bowen,
¡¡ Hey mecánico !!, gritó, – Deian – y ahora con un fuerte silbido
Aturdido aún, pero, entusiasmado por estar en casa, miró al Cabo, alzó sus manos y acudió a la junta que tenían programada.
No han venido mis padres – comentó de camino. — Deben estar en la recepción, respondió Bowen
Ambos con mochilas sucias caminaron al encuentro. Los padres del cabo habían invitado a toda la comunidad y aunque sabían de la muerte de los progenitores de Deian, no tomaron resguardo en avisarle, suponiendo que estaba previamente enterado y llevaba el dolor guardado por respeto a ellos y acudiría como todos a la celebración, valía la pena haber sobrevivido a tanto dolor y las bajas fueron a diestra y siniestra, no hubo hijo de alemán o inglés que haya sufrido la perdida de su progenitor, o alguna solitaria madre lloraba desconsolada con los parabienes del gobierno, dando las gracias por el valor presentado en batalla y bla, bla.
La noche era fría para los vivos, los muertos descansaban con sus cantos de viento y cielos nubosos, esa noche no fue la excepción, la marea subió y acudió por las calles para avisarles que venía tormenta, la más dura, la más fiera, mientras tanto todos alzaban sus copas y Deian buscaba a sus padres, sentía el agua del río en su cuello apretando la garganta y ensordeciendo sus orejas, inundadas de estupor, sólo atinó a dejar ese lugar, correr a casa, con los ojos vidriosos y la compañía del río sobre su cabeza. Nadie lo extrañó en casa de los Bowen y hubo un momento de silencio entre los invitados por los hijos que no volvieron y los parientes que fueron a su encuentro.
Colina arriba, segunda casa después de la iglesia, unos quinientos metros más y estaría en casa, seguro sus padres por la hora estarían desesperados y tamaña sorpresa se llevó cuando a metros de su casa estaba el Mayor, al cual no vio en la recepción  y tampoco se despidió a la llegada. Detuvo su carrera, se acercó y saludó.
Mayor Evans, alzando su mano con protocolar saludo al mando presente. – Descanse mecánico, ordenó, tengo un triste noticia y no la quisimos dar en su momento para ayudar a que terminara bien su misión fuera de casa, sus padres murieron al segundo año de estar en guerra defendiendo a su país.
Recordó las palabras de madre cuando le aconsejaba ser valiente y no llorar por pelarse las rodillas flacuchentas que tenía y dejar de subir a las copas de los árboles para ver mejor el ferry atravesando el río, también volvieron a su mente los consejos de padre sobre los charlatanes y antes de seguir escuchando la política de la corona, alzó la vista y desafiando a la autoridad prosiguió camino a casa.
Mecánico, gritó el Mayor Evans. – Sabía de la muerte de mis padres y no me dejaron vivir el duelo, gritó. – Por lo menos permítame llegar a casa y abrazar su memoria, continuó desconsolado.
Abrió la cerca y al acercarse a la puerta todo olía a ellos, caminó a oscuras, conocía la casa desde pequeño y nunca cambiaron mueble alguno sus padres para evitar que su hijo se golpeara y fuera a quebrar algún hueso que era lo más visible de la figura de Deian cuando pequeño, hoy un robusto mecánico, curtió sus huesos con la dureza del trabajo bajo las más tristes condiciones y con horizontes desalentadores de muerte y sudor, de barro y cuerpos desmembrados, de vidas arrancadas y otras borradas por un explosión de granada.