En este gran espacio, tus padres se conocieron y pensaban siempre en esa hermosa casualidad: “había tanta soledad en cada grano de arena en esa playa y nosotros con la imperiosa necesidad de amarnos.” caminaban adentrados en la playa cuando la marea alejaba el mar y escondía sus olas, solamente la humedad jugaba en sus pies descalzos y la brisa siempre fue pretexto para estar abrazados.

Primera Guerra Mundial (1914 – 1918)

Reclutaban a todo hombre joven con o sin instrucción militar, de cada villa alejada de Londres, pero la bravura de los galeses no necesitaba llamados por radio, los hombres mayores de dieciocho se sentían con la obligación de defender al Reino Unido; le debían obediencia a la corona desde el Príncipe de Galesel último en resistir a la nobleza. Pero ahora es diferente, tenemos un enemigo en común y tu padre que era un muchacho no duda en estar a primera hora en el batallón improvisado en el castillo Normando XVII

Sus padres descorazonados lo vieron partir. un enclenque joven con grandes aspiraciones y muchos sueños; había estudiado mecánica automotriz, qué irá a hacer si no sabe siquiera barrer y hacer su cama, se repetían sus progenitores ya ancianos. La despedida fue fría y dura para ambos, eran las cinco de la mañana, pasó el vehículo recogiendo muchachos, otros padres fueron arrestados por no permitir que sus hijos cumpliesen con su deber, ellos simplemente no se pararon de sus asientos y tampoco esbozaron sentimiento alguno, comenzaron a morir desde el instante en que dejara el hogar.

Carta de Deian a sus padres

Padres,

Sé que no están contentos con mi decisión y ahora en palabras puedo explicar mejor mis ganas de servir a la patria. Soy Galés y luchamos contra todo imperio que nos quiera oprimir. Acá somos miles con el mismo afán; proteger nuestra isla de toda injusticia y esa determinación la llevamos en la sangre, junto a este corazón que los ama y extraña cada día. Mamá he aprendido hacer mi cama y aunque es una litera me demoro menos que todos mis otros compañeros. Además cuando preguntaron a quién no le gusta barrer y tuve la genial idea de levantar la mano,también mantengo el aseo en esta improvisada cabaña. El frío se cuela por todos lados.

P.D.: no respondan mi carta, luego nos largamos de aquí

 Continuará…

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14 comentarios sobre “Soledad, parte uno

      1. Sabes contarlas porque transmites. No dejes de hacerlo. La verdad se oculta en lo que a simple vista podría verse. Es el lector normal quien debe encontrar la suya propia en el relato. El profesional sería más “injusto”; no por ello se le debe hacer caso. Divago…, señal de que estoy durmiéndome jajaaja

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