Había testigos amenazados de ser mutilados​, aunque se sabía de antemano​, su silencio sería milenario, no por temor o por algún chantaje, menos por dinero. Simplemente no eran el objetivo final, sin embargo el aire estaba denso, casi inmóvil y el olor a muerte expandía su evidencia. Los jardines llevaban siglos y serían reemplazados por juegos infantiles para los nuevos dueños de casa. Una familia con cinco hijos, todos alérgicos a flores y plantas exóticas. Las palmeras y otros árboles protestaron airadamente hasta que los niños comenzaron a subirse a jugar entre ellos, sintiéndose ​tan amados como antes.
Continuará…

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Un comentario sobre “La casa (acto tres)

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