Todos los viernes acude a su cita,

– es una estirada – se podría pensar,

mas tiene la capacidad de abrirse

y dejar entrever que tus deseos ahí están.

Luce cuadrilles rojos y magentas, [intenso]

aquí no hay bamboleo, ella va desenvuelta,

aunque te puedes ceñir a sus líneas,

dejar llevar tu mano y algo más adentro.

Llega rápido te abraza y vuelve a ser rito,

todos los viernes te recuerda, se prepara

el mismísimo domingo y aguarda, tu perfume

de piel desesperada, acongojada.

Se desnuda después, desabotona para ti,

vuelve a su canasto de ropa sucia, espera

a ser lavada y planchada, mi camisa,

la que uso cada viernes desde el trece.

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2 comentarios sobre “Historia de amor, la señorita viernes, trece de enero

    1. Estimado Carlos, no había tenido oportunidad de agradecer vuestro comentario y aclarar que ese día, esa camisa, fue la afortunada, porque el encuentro es más importante, sin embargo, es la preferida de mi amada.

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