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Anwen era la menor de una gran familia, sus padres se preocuparon de educar el alma feliz que ofrecía a diario desde su infancia. Con el intelecto fue cosa de guiar sus sueños y convertirlos en vocación. Sus otros tres hijos se enlistaron jóvenes en el ejercito y servían a la corona en distintas especialidades. Cursaba enfermería cuando estalló la guerra y partieron sus hermanos al frente junto al gran batallón de Newport. John como mecánico, Joseph como infante y Joshua en infantería pesada. El aporte del Reino Unido fue de más de dos millones de compatriotas. Ninguno sobrevivió esta cruenta guerra, dejaron sus​ vidas literalmente en cada lugar donde batallaron y la tristeza mayor para su hermanita era haberlos asistido solamente para cerrar sus ojos, sin embargo, era una niña feliz por naturaleza y trabajadora por decisión.

La infancia en Newport fue inmensamente feliz para la futura enfermera, de pequeña ayudaba a su madre, una mujer mayor que siempre tuvo vocación de educar a sus hijos en armonía y paz, los mayores como les decía Anwen siempre la consentían más que su propio padre, quien sentía ese derecho propio y personal, arrebatado por amor excesivo de sus hermanos, ya que su esposa tenía tres varones para mimar y contener cuando fuese necesario. También ayudaba a su padre en cuestiones de filosofía de vida y juntos presenciaban la muerte de una estrella, en el oscuro mar del cielo, eran horas hermosas y ahora le servían para conocer al hombre detrás de Deian.

 Sus padres siempre apreciaban la vida natural y Anwen fue privilegiada, también gozaba de esas salidas al río Usk, su cercanía a la vida animal y la vida de los peces entre otros, le enseñó sobre lo inútil de la muerte y lo servible para nosotros, ni ella supo las lecciones que se ahorró de doctores o especialistas de la mente y el comportamiento humano. Estaba preparada para ser madre, para ser apoyo y para ser más vida  de la que ella misma estaba dispuesta a dar por los demás.

Su vida se había construido para hacer de un mecánico un hombre de excepción, un modelo de nuevo hombre, conocedor de la fuerza de si mismo y la suavidad de sus pensamientos, la claridad de un ave y la tranquilidad de sus decisiones, como el viento en la arena y como las aguas del río, sólido y flexible.

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