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El invierno irregular se adueñó de la ceremonia, acudió el viento, la lluvia y el sol junto a una bandada de nubes distantes pero alegres, haciendo cortinas en el cielo para los novios, rayos solares iluminaban la iglesia con el vibrato de las arpas del viento y las nubes. El río y la entrada de mar, hacían olas. Mientras tanto en la tierra, unos gansos se alejaban de los curiosos infantes, las sonrisas de los niños se mezclaban en el aire, sus mejillas rojas de tanto correr detrás de las aves. Eran invitados de honor los sobrevivientes y parientes venidos de todos los rincones de Gales. Deian y Anwen se casaban y serían la pareja más feliz de todo Llansteffan. La única iglesia tenía sólo capacidad para unas cincuenta personas, el ambiente colmaba el aire y el amor de estos años había impregnado hasta las orillas del río, gran parte de los nacidos en esas tierras quedaron fuera y observaban felices esta fiesta única después de tanta muerte y desgracia.

Habían pasado más de un año desde que se conocieron caminando por la playa, la casa de sus padres sirvió para el ansiado taller y ambos crecían felices como pareja, conociéndose en cada detalle compartido, en cada recuerdo, en cada aroma que los transportaba a tiempos de la familia numerosa en el caso de ella, en cambio para Deian todo era una biblioteca de momentos felices, cogía sus herramientas y recibía en todo horario los vehículos de sus vecinos y amigos.

Un hermoso silencio bañado con esencia de jazmín acompañaban la entrada de la novia, el viento calló y la nubes solamente dejaban ver al sol por las pequeñas ventanas de la iglesia, afuera los gansos se alejaban con su canto sin igual, los niños tranquilos observaban toda la novedad de saberse testigos de algo inusualmente tierno y familiar. El Mayor entregaba a Anwen por expresa petición del novio, las gaitas, arpas y un piano comenzaron a sonar suavemente, en cada paso las sonrisas de sus cercanos daban la bienvenida, las almas se reunían por vez primera después de finalizada la guerra, este evento de amor, de paz y cofradía, elevaba el espíritu, aunaba los cuerpos en la inmensa alegría. Iniciada la ceremonia la lluvia acudió y se quedó hasta finalizado el casamiento, “i declare you husband and wife”. Ambos coronaron con un beso el inicio de las fiestas.

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2 comentarios sobre “Soledad, parte siete

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