Las cartas con destino a Llansteffan se arrumbaban de forma siniestra en alguna bodega en Londres.

 

Febrero 1944

Mamá

 

Nos estamos esforzando mucho, aún con el poco material de trabajo que existe después de meses. Papá te recuerda y me pide te envíe un fuerte abrazo, en cualquier momento termina la guerra y volveremos apenas nos autorice la real armada británica. Los ayudantes del taller nos miran y siguen en todo lo que sabemos, nos sentimos muy bien al ser considerados los mejores mecánicos, pienso que cuando volvamos deberemos agrandar la compañía y podremos atender vehículos de cada rincón de Gales. Ahora te explico la situación en Londres, hoy no puedo reconocer la ciudad, aunque ya estaba preparada para el ataque, sólo reconozco uno que otro edificio, hacemos recorridos para obtener piezas de motores estropeados por balas y bombas, cada vez desaparece esta gran ciudad.

Sobre los enemigos no entiendo nada de su idioma, no se parece a nada escuchado anteriormente, ni siquiera a mis amigos acá cuando a escondidas beben en exceso para olvidar las bombas que en cualquier idioma destruyen todo a su paso, además nos mortifican con unos altavoces y una dama cantando hasta el hartazgo. Por suerte nosotros estamos a salvo, aunque pensamos todos los días en ustedes, mis hermanos, han de estar grandes y damos gracias a Dios por tenerlos lejos del horror de esta guerra.

 

Enero 1944

Anwen,

 

Hemos visto cada día como se destruye el alma de este país, esta ciudad no será la misma aunque la construyan con las piedras originales con las que fueron concebidas, es cierto que nuestro hijo jamás había salido de Llansteffan y lo guié por cada rincón de Londres, con el orgullo de ser galeses, es más, muchos de nuestros muchachos han dado la talla con altos estándares de valentía y su gallardía sube el ánimo de las tropas.

Nuestro hijo ha crecido en muchos aspectos, es fuerte e inteligente, siempre está apoyando a los muchachos que se ven abatidos por los niveles de odio, al final estamos todos en una guerra que no pedimos y que no abrazamos. Dejamos nuestras casas, nuestras familias por proteger este país, sin embargo, cuando estás en medio de este dolor, te preguntas, qué hago aquí, porque no rendirnos mejor y nos dejan vivir tranquilos en nuestros pueblos, pero es algo pasajero en cada alma.

El frío te hace reaccionar y darte cuenta que por algo estamos viviendo y muriendo en esta isla, porque Reino Unido ha sabido sobrevivir a otrora invasores despiadados y estos últimos enemigos no verán nada más que, un sueño vil destruyéndose desde las bases de sus nefastos deseos.

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2 comentarios sobre “Soledad, parte trece

  1. Que tal? Cada día desaparece algo más de ésta ciudad? Una lucha terrible para liberar a Europa de la tiranía. Quizás 1943 sería un momento más apropiado?. Un abrazo.

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