” El campo cosecha siembra de esperanza y las ovejas pastan sus réditos, felices comen y devoran.”

Un aire de benevolencia envuelve la campiña, el conteo ha terminado, están todas, las ciento noventa y cuatro ovejas, las salvajes, las alzadas no se cuentan y sin embargo mueren de hambre o se alimentan entre ellas “eso se dice”, “eso se escribe”, “eso es”. La hora del alimento llega a su fin, pasan todas el baño obligado, desde el cerebro hasta lo más recóndito de cada pezuña, se les quiere y cuida, porque dan, siempre dan.

Hay que hacerlas correr, erradicar las lentas, mover las perezosas, desordenar en principio, para volver a enrielar. El dueño es un estratega, presenta a las distintas y desprecia luego, las otras sin saber que hacer acuden a la mano consoladora del amo y señor, un viejo bonachón de rubia melena, siempre descuidada.

Parece que la paz se aleja con el sol de la tarde, la rutina les fascina a las dormilonas y menos entusiastas, a esas, siempre se les trata bien, se les da “fast track” en todas sus comidas, se les da paseos interminables y siempre terminan mareadas, casi todas bajan raudas a vomitar países abiertos.

Siempre en la noche se sacrifica a una de esas, se dice “enferma”, “muerte natural”, “no estaba acostumbrada a la OCDE”, luego el aullido la libera de la inconsciencia y se sabe que hacen nada, nada harán.

Dear lovely sheep

it’s a wonderful world

and it’s so sad and deep,

the unique word,

you will never pronounce,

it is no.

La paz duerme en los sueños melenudos, las ovejas desde lejos planean algo, mientras el amo, las cuenta incesantemente. Ama su rebaño, pero no sabe algo, las pezuñas también matan, mi consejo es el siguiente: “no despiertes a las ovejas. ellas también cuentan amos y sólo esperarán una oportunidad para verte morir bajo la sucia pata animal de la rebelión de las bestias.”. No vayas donde Papa a esconderte en su santa sabiduría, pues él te enseñó como lidiar con estas amorosas revueltas nucleares. menos se te ocurra pedir dinero prestado para agrandar el muro y que ninguna de las salvajes entre a tus verdes prados de Onírica Empacipada Audiencia de ovejas mansas, de ovejas de papel, de ovejas de piedra, de ovejas viejas, de ovejas muertas, de ovejas ciegas, de ovejas sordas, de ovejas de mierda.

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