Dima Rebus

Me han devuelto la fe,
– sin embargo –
viene algo adulterada,
el empaque no es el mismo
– luego pienso –
en la declaración escribí
– invaluable –
eso activó algún protocolo.

No reparé en dar detalles
– pieza única –
– buen estado –
– nada metálico –
es más, cómo detallar (algo)
tan propio y personal.

Lugar de envío
– casi lloro de tanto reír –
cosas de almas desconcertadas
– dijo el dependiente –
pensar que la pusieron a balanza
– quién pesa esas cosas –
por suerte se descompuso
– el joven de los papeleos –
una señorita comprensiva,
tomó mi fe y la llevó adentro.

Volvió con una toalla para el joven
– diez mil hojas para mi –
ninguna autocopiativa
– aprendí a firmar (creo) –
mientras el blanco se confundía
– más pálido que hojas sin pensamiento –
todo acabó con un gran timbre,
– la marcha fúnebre de mi firma –
un legajo para mi y tres para ellos,
– central – oficina – destino.

Treinta días hábiles,
– es mucho tiempo pensé –
alguien leyó mis ojos (cero póker)
extendió un papiro y cantó,
central – revisión – orden de salida,
coordinar con horario y vuelo,
ubicar por orden alfabético,
ABCDE..F – o sea –
si hoy es lunes, saldrá el…
dedos mano izquierda cinco,
dedo mano derecha, sábado…
no se hacen despacho en fin de semana,
– ¡¡usted sabe!!, cosas del sindicato.-

Nuevamente mis ojos
– ahora sus ojos (re-explicativos)
¡¡señor!! , esto no es magia,
– cejas abajo –
ahora viene lo mejor – dijo – creí –
el avión alza su vuelo, planea,
llega a destino, desempaca, revisa,
evalúa y dispone para su reparto,
– eso puede demorar un mes –
casi me desmayo yo ahora,
– me sostuve en el kilo de papeles,
la tinta pesa y mi firma también,
– aunque el dicho habla de sangre –
– analogía para ustedes –
¡¡¡!Ding dong!!!, no hay nadie – dejar nota –
ahora son auto adhesivas, jamás vuelan.

Vuelvo a respirar (espero ustedes también)
– miro el cerro de papeles –
– su nombre y el mío, unidos –
el joven subraya números importantes,
– hace un alcance servicial –
seguimiento online en nuestra página.
– imagino millones de drones –
– cyborg-cóndores pero sin presa –
– vuelvo a pensar y si un empaque cae,
las aves de rapiña devoran ese caído,
no hay destino para los ángeles,
– nada llegará a casa,
– no habrá autoadhesivo
– no reclamos
– no espera,
reacciono agradecido y me retiro
– habrá algo mejor que la incertidumbre -.

Tomo aire, del que haya para respirar,
– salgo casi volando y la fe, que deje
bajo los ojos internacionales del despacho,
se mecía en la espera – la mía y de ella –
llegará, de llegar mañana no, pero llegará,
– entre hojas de otoño y angustia –
una parda tarde de casi invierno,
– un papel más, un papel menos –
– desenvolverá el envío y sus ojos brillarán –
me han devuelto la fe casi intacta,
– desarreglada por mis pensamientos –
– de películas como Toy Story –
en donde ves volar maletas y no sabes
cómo llegan a destino,
– mi fe no mueve montañas, las sobrepasa –
– mi fe lleva su dirección –
– mi fe tiene su acento –
– mi fe se escribe con doble b –
intercalada por supuesto,
– mi fe dice viví con Bibi.-

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2 comentarios sobre “Fe

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