Historia de amor, Costanera Center, quince de Agosto

Llegué desde el quinto subterráneo de estacionamientos y con gafas oscuras, no te pude ver y tú estabas ahí, like a stone, pero no supe hasta horas después.

Comencé a recorrer ese gran lugar, tiendas y tiendas, todas las marcas y muchas más nuevas, sin embargo, las librerías eran verdaderas islas de cultura.

Es impresionante como un lugar reúne tanta gente, tantos niños, jóvenes y la cercana tercera edad, es probable habernos topado, pero, no fue así.

Pasé a un local fast food, comí y ya estaba desocupado. Seguí cuantos Rulitos miraba por ahí y hasta me perdí en los estacionamientos. Ese día no nos vimos, sin embargo tú me viste una sola vez.

Imaginario del color

La invité un café
– llegó tarde y dijo
– no bebo café, no ves
– la miré y sonrió
– beberé de tus ojos, dijo,
– acepté porque las tazas
– estaban vacías
– había olvidado pedir,
– el mozo te vió entrar
– pensó, con esos ojos verdes
– quién va a querer tomar algo
– ella me ama así, ojos café.

Salir a caminar

Suele transformar
todo a su paso,
la vida real en dicha efímera,
la tristeza en banal alegría,
un orgasmo muere y revive
cuando agita su boca.

Las sombras logran iluminar
con su tangente de excitación,
los barcos llegan, desfilan,
encallan y flotan en su voz,
luego la tarde siniestra esconde
su espada en las costillas.

Al amanecer sus máscaras,
aún levitan junto a los muertos,
ella recoge las prendas y refugia
bajo sus párpados las voces,
el eco de un gemido italiano,
un falsete que fulmina hasta el sol.

La honda expansiva revierte,
con palabras sueltas un legado,
ese letargo del que no salgo,
advierte las frases escondidas,
también las sombras cubren mis pasos,
desaparecer es lo obvio.

Niebla cuatro

Arrasó con mis labios y se llenó de calidez húmeda, mis besos aguardaban por tu pecho protector de penas y soledades. En su paso por mi cuerpo dejó el frío de días anteriores, de recuerdos pegados sin energía, agotó mi existencia, mientras el sol brilla en tu vientre, en tu soledad también la niebla se posó, invitada de piedra. Quién lo diría, yo citando lugares comunes para decirte cuánto te extraño al otro lado de la cordillera, de la niebla y de la vida.