Antes del viernes escribí
desde tu partida en el Imperio,
la travesía por la cordillera
hasta el arribo cerquita de ahí.

Nada podría interponerse intuí
me dijo mientras nos mirábamos,
de ahí en adelante todo fue eterno,
sin dejar de besarnos con frenesí.

Ahora recuerdo cada instante que viví
como un regalo desde lo efímero,
por eso aferro la palabra y su esfuerzo
de cada viernes por describir.

Llegaste hecha esperanza para mi
corazón, para este armazón
sin alma, sin calma, casi muerto,
en días como el trece perviví.

Uno a la vez se juntaron, así
como granos de arroz en la boca,
una celebración única y propia,
amándonos como presentí.

Zozobramos los trescientos
sesenta y cuatro días restantes,
sobrevivimos como lejanos amantes,
la esperanza vive en nosotros.

”Si tuviéramos un hijo se llamaría Amor y si fuera nena, Ana Luz.”

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Un comentario sobre “Historia de amor, acróstico, trece de enero

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