Las aventuras de Rústica y Puntilloso, octava parte

La cena es un rito, antes, durante y después…

Corro al baño a lavar mis manos, a pasar el jabón entre los dedos y a secar profusamente, voy al refrigerador por restos del almuerzo y sé que ella preparará verduras, onda light, onda espiritual y onda nutritiva. Entonces pregunto ¡¡ y la carne, las milanesas !! desde la sala, especificamente desde el sofá una risa inunda mis orejitas.

Camino de a poco hasta llegar a ella y el verdor de sus ojos refresca mi hambre, la beso y doy por superado la falta de carne, como pez, como amor, se desliza en mi boca, sus besos proveen de más ganas y la cena se hará entre nosotros con paz y algo de música y algo descalza de mi adorada Rústica.

Continuará…

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