Feliz

Puedo escribir los versos más tristes esta noche…”

Pablo Neruda, inicio poema veinte

Sin embargo no lo haré, al contrario, trataré de traspasar a ustedes mi significado del amor en estos años de escritura y encuentro.

El amor es una estrella fugaz y para eso debes mirar al cielo [estaba en el cielo de Twitter y ya me había estrellado fugazmente un par de veces]. Cuando de repente encontré esa mirada clavada en el firmamento y me dije, ¿ será ella ?.

Para dar el primer paso había considerado muchas opciones tales como:

  1. Le gustaré (yo estaba loco por ella)
  2. Me mirará (yo ya seguía sus ojos)
  3. De qué hablar (me tenía mudo)
  4. Me responderá (yo tartamudo)
  5. Cómo saber (así que a escribir)

Un ¡¡ hola !! (como tirando piedras al hielo)…. nada, y yo sufriendo. Siempre he creído que si estás en alguna red social, es porque deseas comunicar, leer y conocer (años después me di cuenta que no todo es tan lógico y cada ser humano además de ser un mundo tiene vida), sin embargo y antes de comenzar a derretirme como el hombre de nieve de Frozen respondió con un ¡¡hola!!. Para mí fue inevitable hablar de su belleza, de sus tweets y eso de ser “mami full time” y así comenzamos a conocernos, a ciertas horas podíamos escribirnos de forma infinita y luego Twitter te recordaba que no puedes, había límites en ese entonces.

No daré fechas pero ya es parte de nuestra historia de vida y amor [en verdad soy pésimo con esos datos], sin embargo el amor transforma todo, unta, pega y no separa nada, hasta que el mismo amor decida o uno.

Luego pasamos al correo electrónico, teníamos necesidad de contarnos la vida entera, de acercar nuestras vivencias, experiencias, caídas y alegrías. Día tras día encontrar “una carta electrónica” digo porque eso es recibes en ese formato, era mágico, único, hermoso y esperanzador a la vez, eso era amor y estaba viviendo una a una sus fases.

Continuará…

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Historia de amor, mix, dieciséis de noviembre

1
Nos lanzamos de la terraza a nadar en una piscina sin agua, luego en las reposeras el mar era el cielo y el agua caía en forma de dulces rayos solares.
2
Poco
a
poco,
nuestros labios,
3
Cubiertos,
Osados,
Musitaron
Exactamente
Necesidades,
Zig-zag
Armonioso,
Rasante
Ondulando
Nuestras bocas

A derretirse.
4
Recordé la promesa entre las sombras y comencé a besarte desde el primer momento, luz éramos desde dentro, pero necesitaba morderte y saborear.
5
Tu cuerpo seguía a mi boca y los rincones florecían al amanecer de los besos, un camino comenzaba a correr entre las ropas, ¡¡ no sé qué hacíamos vestidos !!
6
Todo eso sucedía en la terraza del edificio, en pleno centro, cerca de la estación de metro, cerca de una calle con el acento cambiado y lejos del Costanera.

Ámame dijo

La encontré un día
– desnuda la vida –
tendida en la cama
– desnuda el alma –
semi dormida
– desnuda mis ganas –
semi cansada.

Ahora la poesía se desliza por sus vértebras y continúa hasta sus nalgas con el aroma a sudor del amor.

Miro su cuerpo y la paz muerde su cuello con un halo y un te amo en la nuca, en sus hombros descansa mí boca y sus besos.

Antes de seguir deslizo mis manos por sus brazos, en este instante soy su sombra, su piel brillante es una deliciosa caricia.

Me vuelvo súbdito y beso sus pies, dedo por dedo voy deleitando mis labios con su piel, desde el talón hasta el empeine.

El tobillo es un tema aparte, porque morderé con la suavidad de un deseo que espera su turno y simplemente seduce con el silencio de la piel.

Su cuerpo me decía
– desnuda mi boca –
ámame de noche
– desnuda mi lengua –
cuando a las sombras
– desnuda la mirada –
nada más importa.

El silencio me oía
– crepitar entre sus gemidos –
rozar el tiempo
– encender el infierno –
con las yemas y las ganas
– cuando vas y vienes del deseo –
de quien vuelve a la vida.

Retrato de una flor seca

Tres hojas,
tres pistilos,
un dorado triste
y la vida
en un recuerdo
de colores por buena.

Sus venas, ahora secas,
eran radiantes magentas
cuando el sol atravesaba su piel,
era vida mientras quemaba.

La pueden imaginar
– está la forma y el color –
orgullosa en su enredadera
– una más en un millón –
sutil y eterno beso al viento.

Todas las mañanas
miro hacia el cielo,
una franja verde con destellos florales
suaviza al sol y descanso en sus colores,
en ese montón de corazones
late la previa del día,
la esperanza fresca,
la oportunidad única,
esa fragancia palpable,
ese deleite llamado vida.

Admiro la fuerza de la naturaleza,
– sabiduría empacada en semillas –
su tenacidad hace un mundo entero
– esencia y maravilla en evolución –
en cada hoja seca, en cada hoja nueva.

Historia de amor, Amar, dieciséis de noviembre

Debimos habernos escondido detrás de una puerta [estaban cerradas]
haber bajado por el ascensor y detener en cualquier piso el famoso botón rojo.

Otra opción era habernos fugado de ese cielo y buscar el nuestro [urgar debajo del alma] tomar café como el de mis ojos.

Además arriba entre sus compatriotas estaban todos los acentos presumidos [mirá cómo te explico el quilombo que se armó] pero ya estaba tu mirada en la puerta de reojo.

Salir volando en última instancia en un beso y en las nubes de las bocas hacer llover el alma, quedarnos a ver los arco iris, los orgasmos dorados [gigantes] construir un mundo nuevo, nuestro y lujoso.

Abrir los brazos,
Mover el alma,
Asentir con la mirada,
Rozar los labios.

My Valentine

Te amo hoy en un día especial y te amo cuando este haya terminado, te amo en silencio cuando las palabras hablan por mi y te amo cuando nos leemos emocionados, te amo cuando me buscas desde las ocho treinta de la mañana, mientras yo he mirado mil veces el móvil, te amo cuando la sorpresa es un llamada sin aviso y te amo cuando me explicas porqué has tenido que colgar.

Te amo entre la chocolatada y el almuerzo, sobre todo si hay milanesas o costeletas, con o sin calabaza, te amo aún cuando el mate esté aguardando por tus labios y te amo cuando me dices que estás muy dormida e imagino tus grandes ojos, cómo alguien puede tener cara de sueño con los ojos bien abiertos.

Te amo sin música y el eco del baño o el viento por las calles lejanas a casa, a veces sólo quisiera hablar él, te amo con tus fotos de comida, de paisajes, de nubes y arco iris, de álamos bailando con el mismo viento que desordena tus rulitos.

Te amo en la rutina de verano y luego en la temporada escolar, las carreras al cole, y los horarios cambiados, te amo cuando escapas hacia “tu casa” y con o sin fuerzas limpias y mantienes viva, esa, tu vida, que a veces nos parece suspendida en el tiempo, tiempo que se niega a darnos esa pausa llamada vida.

Te amo ya
te amo pronto
te amo millón de veces
te beso millón de besos

TA
TAMB
TNMB
TDMB

Las aventuras de Rústica y Puntilloso, décima quinta parte

Salimos en dirección a Bulnes…

Luego de hora y media estábamos en los alrededores de Bulnes donde los nonos tenían un campo. Previo a eso, la única modernidad del mismo camino de hace cuarenta años son los lomos de burro cada tantos kilómetros. Antes de eso, los primeros en subir a la Combi fueron unas galletas y el mate, estábamos con formación completa. A viajar se ha dicho.

Salir de la ciudad es una delicia, si vas hacia el oeste los camioneros han dejado pozos desde la época en que transportaban carga a caballo. El paisaje espeso en los setentas, se ha transformado en un cuadro impresionista con manchones verdes y desteñidos, sobre los típicos animales, ya pocos quedan o se ven.

He aquí una mirada crítica sobre la existencia de estos animales

Oda a la vaca

Vaca que otrora
dabas leche sana
a las cinco de la madrugada,
hoy ya no existe tu hora.

La nata me atora
aunque revuelva con ganas,
ya nada se iguala
a la leche sin lactosa.

Te recuerdo ahora
pastando distancias cercanas
para que no caminara
y engordara la graciosa.

El camino que recordaba mí Rústica “era” precioso. A las afueras de Bulnes una derruida y triste senda marcaba la entrada a lo que quedaba de casa, las canciones sobre el auto del Nono están sólo en su mente y unas lágrimas recorren el brillo de sus ojos, luego caen y aterrizan como la realidad del campo de sus abuelos. La abrazo y le pregunto.

¿ Fuiste feliz acá ?
Si — respondió secando sus ojos.
Entonces seamos felices de nuevo,
traje una manta y haremos picnic de galletas y mate. Las galletas para mí y el mate para ti.

El día terminó bello, entre nubes siempre el celeste nos acompañó y el sol beso nuestros rostros, nosotros competíamos con darle nombre a las nubes locas que nos acompañaban en éste viaje, ahora de vuelta a casa con el corazón más o menos aliviado.

A veces el pasado es un paisaje más verde.

Gramaje

Por un gramo de tu voz
he descrito orgasmos
en metáforas
y dibujado sonrisas.

Por un gramo de tu boca
he desnudado mis ganas
de besarte
hasta que arda el papel.

Por un gramo de tus labios
he mordido tu espalda
en secuencias infinitas
y consecuencias estelares.

Por un gramo de tu sonrisa
he esperado años
para verte reír instantes
hasta que arda la piel
de tanto amarte.