Viene del sur a pie, camina lento y hace pequeño los senderos, las olas atraen a los pinos y eucaliptus, o, quién estaba primero.

El mar miraba al bosque y ansiaba oír su canto de ramas, viento y verdor, enviaba besos de Cahuil con la brisa mañanera.

Las dunas siempre han sido ese paredón de arena y desesperación, ahí crecen las rosas blancas de espuma.

Ahí perecen los besos sabor a sal y la mirada verde y angustiante del bosque pequeño, del bosque de mar y del bosque de arena.

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Un comentario sobre “Bosque pequeño

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