Aún no ha pasado un mes de tu aparición por Santiago, tus recuerdos están adosados a mi piel,
a la memoria de mis labios,
a la tersura de mi pecho y tus rulitos,
a ese simple abrazo en un estacionamiento, improvisado descanso y punto de calma.

Esta vez convenimos en la diferencia sentida por ambos, había algo entre nosotros maduro y pausado,
ciertamente las anteriores oportunidades fueron el fulgor de la primera, segunda y tercera vez,
la rabia del destino esquivo, los besos nerviosos y la búsqueda del alma entre los poros de la piel.

Luego la distancia ocupo nuestro espacio, sin querer separarnos, sin querer volver a dejar de vernos,
sin querer tomar caminos distintos,
sin querer inventar excusas para encontrarnos, sin querer llegar a casa que no sea de la mano, sin embargo con el corazón renovado y pronto seremos todo.

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2 comentarios sobre “Historia de amor, recuerdos, veintinueve de marzo

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