Historia de amor, normal, veintinueve de marzo

Ese día éramos dos personas normales que se juntaban para hacer compras y pensar en que servir de merienda (once pobre para mí) y luego elegir algo sabroso para la cena.

Compartir el peso de las bolsas camino a casa, un día de verano que no se resignaba ante el inminente otoño, y nosotros como la pareja que somos todos los días.

Normalmente sentarnos a descansar en una improvisada banca y besarnos como dos seres que se aman todos los días, que se abrazan todos los días y luego de terminar la jornada laboral sienten mayor necesidad de sentirse juntos, pegaditos.

Amor que nos ha enseñado a valorar los días grises, los días felices, los días normales en que solo nos falta sentir el temblor de la mirada y del cuerpo, en esa sincronía volver a amarnos.

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Se fue el mar

Photography by Jock Sturges

Se fue el mar,
tan solo ella sobre la arena,
pensativa, ida, perdida,
nacía la mujer.

De naturaleza pacífica,
aguardaban las moléculas
por sus primeros movimientos,
nacía la vida.

Luego…
las flores son hijas eternas
las aves aprendiendo a triunfar
las bestias diseminaron su majestuosidad
las aguas fueron ríos y lagunas.

Se fue el mar,
ella también era agua y sal,
era vida y más,
era alegría radial.

Se fue el mar,
ella nos trajo a la vida,
nos trajo la pasión por la belleza,
nos trajo el sexo y sus locuras,
nos trajo en el vientre y
nos anidó entre sus pechos.

Se fue el mar,
ella nos regalo la poesía,
las palabras llegaron como pájaros,
en su vuelo,
en sus ruidos,
en sus sueños
en su filo.

Se fue el mar,
huérfanos del agua
nos aguardaba la sequedad de la tierra,
entre la tierra y el cielo
apareció la vida.

Se fue el mar,
las olas tomaron nombre de mujer,
los poemas ahora tenían origen,
las palabras ahora atrincheradas
decoraban todos los espacios.

Me han robado

Santiago 08:45 – Río Cuarto 09:45

Estimado huso horario,

Desde estudiante conocía los distintos horarios según la zona geográfica en la cual te encontraras, luego en tu computadora podías conocer cada ciudad asignada para esa distinción y hasta podías cambiar la hora sin que eso significara un descalabro bursátil, sin embargo y en gran medida por el avance de internet, hoy, todo es un gran reloj y nos comunicamos a sabiendas de esas diferencias.

Pero además existen algunos países (en cierto modo no estoy seguro cuántos adoptan esta medida) en donde atrasan o adelantan la hora según huso con la finalidad de “aprovechar” la escasa luz solar en temporada de invierno.

He aquí mi reclamo

Ya las mañanas no son tal, cuando acá son las ocho allá llevas horas en pie, esperando que podamos hablar.

Entonces espero no estés dormida por el tiempo de sesenta minutos, del cual exprimimos dulcemente.

Tu voz del pasado llega a mi futuro y es un presente, aprecio mucho el acento del amor y sus necesidades.

De ahí en adelante comienza el robo, minutos antes del termino del lunch y nada sé de ti inmediatamente.

Ni hablar de los minutos enredados entre la cordillera y sus pasos fronterizos, pero qué más da.

Me han robado risas en estéreo, palabras corregidas y voz dormida, bostezos, hermosos bostezos.

Por favor devuélvanme esa hora, para ustedes es más luz de día y para mi toda el alma iluminada.

Mía

Yo te nombre mía,
nunca como una conquista,
nunca como la derrotada.

Mía,
porque eres una extensión
de mi alma
de mi sangre
de mi calma
de mi hambre.

Mía,
con la autoridad de mí corazón,
porque en ti reconozco
el terreno que piso,
el aliento que vivo,
el horizonte que nombro.

MÍA
con mayúsculas,
porque grita la piel,
estira sus brazos el aroma,
giran los orgasmos
en espirales progresivos.

Mía,
como tuyo soy
en cada inspiración
de carne y necesidad,
de vida sin saciedad,
de eterna fragua por más.

Descubre América del sur

Desde pequeño había escuchado esta canción y ciertamente no me sentía muy cercano a su letra, sin embargo, el nombre de esta artista ha sido alzado más allá de su partida en el año 1983, sin duda una fiel representante de un estilo musical hermoso.

Con ustedes Chabuca Granda

La flor de la canela

Un paseo por las calles de Lima

perfuman de orgullo la mirada

a paso de vals recorro la vida

con el corazón en andadas.

El aire me habla de sus rimas

del acento cariñoso que engalanaba,

la música la recuerda con alegría

su voz jamás igualada.

Habita la memoria legitima

del pueblo que la vió Chabuca Granda

cantando a las flores de la vida

con una gran y fina estampa.

Mis palabras sólo pretenden traer a la memoria a una artista, con mucho respeto hacia el trabajo dedicado toda su vida.

Poema de sábado (III)

Extiendo mi cuerpo encima de la cama y permito al frío y la luz jugar sobre mí piel, se parecen a tus manos suaves y cálidas, reconociendo cada sombra, cada lugar, cada invitación, tus dedos son hábiles e incitan a buscar su cauce.

Sólo tus manos digo y ya están tus labios inventando un camino entre las gotas sobrevivientes, entre ese vapor llamado deseo y el inquietante fulgor interno de la sangre en una autopista directa al despertar del amor, entonces aceleras, quieres estrellarte.

Me dejo llevar, la luz incandescente crea un río y vuelvo a ser agua, agitas mi centro, quiero vivir dentro, donde la paz hace el amor en millones de orgasmos, donde el silencio besa mi cielo y caes convertida en un instante, entonces abro los ojos y está oscuro.

El tiempo vuelve a reírse y los sueños cansados de este cuerpo me dejan partir, la inconsciencia es un sagrado rincón sin luces, sin tacto, sin sentidos y con palabras de un nuevo sábado de poemas y penas. Ya no estás o nunca estuviste, todo lo viví en un segundo.

Continuará próximo sábado…

Poema de sábado (II)

La ducha susurra a mis oídos un jadeo estéreo y dice querer bajar cuando ya inunda mi piel por completo, no me muevo y sin embargo ella desliza su calor, cedo, me entrego a ese masaje delicado del agua caliente, renacen los pensamientos de amor y sexo.

Cambio de posición y ahora es mi pecho quien recibe la fuerza y la forma del agua, las gotas aunadas bajan con interés inusitado, yergue lo que debe erguir y ensalza todo a su alrededor, una alegría inunda las venas, ahora sobresalientes.

Aquí no paro, me dejo llevar y así dejo al shampoo, bálsamo y jabón jueguen con mí cuerpo hasta la satisfacción y la evidencia empírica de mi limpieza total de pies a cabeza, escurre todo y un canto final deposita las historias que jamás contará el agua.

Entonces la historia vuelve a la cama, a ese espacio íntimo, tranquilo y fugaz a la vez, aquí donde el amor huele a recuerdo, la nostalgia trae náuseas y el olvido juega en tu garganta antes de tragar todo ese veneno del ayuna del alma y dejas espacio al corazón.

Continuará hoy…

Poema de sábado (I)

Este es un poema de sábado, recoges el sol, pasan a dejar junto al periódico de un vecino con dirección errónea, pero yo no leo las defunciones en búsqueda de familiares, tampoco ofrezco los rayos matutinos con azúcar, bebo luz antes del amanecer.

Con mis manos mezo las cortinas, las arañas bailan en sus telas, reclaman y sin embargo no se oye padre, en su religión si vuela una mosca luego es banquete, así entro sin ser invitado e inundado con su dorada membrana de color miel toda la habitación.

Apenas ilumina salgo, mi síndrome vampiresco acelera la llegada al salón de estar (3×4 mts 2), ahí las sombras chinas aún abusan de sus formas y aunque no las vea bailar se sienten golpear los muebles de madera cuando hacen los pasos de swing.

Luego de acostumbrarme de nuevo a la semi penumbra voy a conversar con el agua y su ensordecedora plática, me invita a pasar a la ducha, yo no canto, la escucho hablar con mi piel, enmudece la suavidad de sus caricias y mi sangre es revolución.

Continuará hoy…

Nota: ningún elefante fue columpiado

Historia de amor, todos los días, veintinueve de marzo

Todos los días me acompañas al super, así como ese veintinueve, elegimos las carnes y reímos del sólo hecho de pensar cómo pedir un corte u otro.

Todos los días madrugas(mos) para estar conectados, camino al trabajo y después de haber estado al desayuno, aunque me haga el sordo con el mate.

Todos los días hablamos del menú de aquí y del menú de allá, ahí salgo perdiendo porque “la Nana del Conde” solamente hace pastas y sin carne.

Todos los días hacemos juntos el banco, despachos y uno que otro encargo, pegaditos siempre porque así nos necesitamos.

Todos los días te llevo a mis piernas y te hago chas chas por andar aún descalza, pero por amor siempre desnudos de piel para sentirnos.

Todos los días hacemos el amor antes, durante y después del almuerzo, porque estar pegaditos ha sido nuestra forma de expresarnos.

Todos los días son la primera vez que tus ojos encontraron mis achinada mirada y así nuestro primer beso fue tímido, silencioso y revolucionario.

Todos los días nos abrazamos como en Santa Ana y bailamos al son de dos cuerpos haciéndose uno, la música es todo lo que nos extrañamos.

Todos los días son la música de Martynov, Los auténticos decadentes y alguna banda de cuarteto, alegría desde la mañana a la noche.

Todos los días entre medialunas, la tarde comienza a descansar y es hora de llegar a casa, ordenar la mesa y esperar por las milanesas de pollo.

Todos los días nos vamos a la cama llenos de amor, para devorarnos de nuevo y más, y ahí satisfechos soñamos que estamos viviendo ya.