Vida

No estaba
acostumbrado
a la vorágine,
al desenfreno,
a la violencia,
a eso que llaman vida.

Vivía mi muerte
en paz,
sin dañar,
dormida
en el regazo
de una noche.

Apareció
una tarde,
jadeante y exhuberante,
tímido la observé,
como quien
ve el mar por primera vez.

Me dejé llevar
con el eco de sus palabras,
en silencio, absorto,
dragando tristeza y realidad,
fue cuando comencé
a vivir de verdad.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto:
close-alt close collapse comment ellipsis expand gallery heart lock menu next pinned previous reply search share star