Mujer al carbón

Amanda Pizziconi by Stefan Rappo

Cuánta leña habrá quemado,
cuánto carbón acuñado

suenan esas frases en mi mente,
pero antes debo:

– levantar los platos sucios
– ya vacíos del almuerzo
– descortar el pimentón rojo,
– los champiñones volver al envase
– desalar el zapallo italiano o zucchini
– desvertir el aceite de oliva
– congelar el pollo.

Entonces me siento frente al notebook,
abro el link de https://bit.ly/2PsFqtV y vuelvo al principio.

Habrá pintado su cuerpo primero
con papel calco o
humedeció su piel y salpicó con polvo
de una impresora láser.

Contrato los servicios de pintores profesionales de cuerpos,
así no mezclo trabajo, placer, trabajo.

Habrá visto el proceso escondido,
cual novio ante el vestido blanco de la novia,
juzgó las pasadas de más por sus pechos,
por sus nalgas, por sus largas piernas.

Quedo conforme o limitó ambos instantes,
a pasar de un cuarto oscuro,
a la luminosidad de su modelo.

Pollock la hubiera cubierto de grandes manchas amarillas, verdes y doradas,
aunque él necesitaría más Amandas.

Pablo no tendría reparos en desarmar su belleza y despojar de mirones este poema, por supuesto me refiero a Picasso, porque Neruda la afana primero y se va con los marineros.

Pero Stefan Rappo qué hizo ?

Colgó su cámara
– desnudo el lente
– abrió el gran angular
– inmortalizó la belleza
– pinto en silver gelatain print

Luego la veo, la veo, la veo
– trato de meterme en su cuerpo –
sigo la textura de sus pies huesudos
– de oler el celuloide quemándose –
muerdo con mis ojos sus pantorrillas
– mientras el flash de aluminio enciende –
la masa en sus piernas es apetito pueril
– una cerilla fina en su silueta –
pienso y no pienso, siento luego escribo.

Amanda Pizziconi por Dios

En qué pensabas cuando detrás
– el color de tu ropa interior negro –
de un biombo te desnudabas
– un jeans vaquero black denim –
o llegaste en tu propia camper y
– t-shirt negra o una black blouse –
de una fina bata salías
– zapatillas o sneakers negras –
completamente envuelta en carbón piedra,
– labial negro a punto de remover –
en tinta china hecha en California.

En serio,
yo te pinto con los ojos,
dentro del pecho,
por debajo del pantalón,
te guardo bajo siete llaves
y sin cerrojos
por donde te vueles cual ave.

Ciertamente,
entre mis dedos
fructíferos al escribir,
ensalzo el color del papel,
lumínica y erótica piel,
lozana al describir,
simulo mis miedos
ese refuerzo de mi mente.

En serio,
este delirio es asombroso,
pues me deja sin trecho
sin palabras del montón,
sin excusas y usadas frases
y sin mis ojos,
pues volaron hacia tus piernas.

Al contrario de otros
estoy acostumbrado a ver,
mujeres, modelos, iconos,
actrices, jóvenes, hermosas,
sólo para escribir,
sólo por aprendiz
sólo por poeta.

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