Cuervos

“Cuervos” es una colaboración y nacen de la iniciativa lírica de la poeta venezolana Ana, en el nombre encontraran el enlace a su blog WordPress. Desde su mirada poética reflexiona ante la palabra y las metáforas fluyen por si solas. Mi único atrevimiento fue intentar crear algo en conjunto, acto seguido nacieron los poemas marcados II, IV, VI, VIII. Esta composición tiene un solo fin y es la poesía en si.

I

Vienes
Te posas en mi pecho
Abarcas cada uno de mis latidos
Resuenas en mis costillas

Traes entre manos tus andanzas
Vuelcas en mis piernas tus descaros
Subes
Muerdes a la mitad de mi cuerpo

Ojo por ojo, me besas
Tanteas mis profundidades
Una es una
Hasta alcanzarme tu lengua

Qué de mis ojos desorbitados
Qué de mi temblor extremo
Surges de mí a raudales
Detenemos el aire entre nuestros dientes

Una vez
Otra más
Causa y efecto
Proyección y resquebrajo

Búscame en tus ojos
Atrapados los tuyos en mi ardida lengua
Qué decir de nuestras vestimentas
Si el desnudo es cuerpos adentro.

II

Voy a rasgar las cuerdas vocales
los tendones darán un giro o
serás tú dislocada al placer,
ese vuelo interno del corazón.

Zig-zag te abres a la insistencia,
a la dureza del dominio,
de graznidos el cuerpo
de carne y sangre el cuervo.

Viajo desde dentro hacia afuera
donde el corazón rueda
por la cuerdas del gemido.

Mis garras brillan en esencia,
refulges paso a paso
tambaleas sobre el cadalso
y tu voz tenue pide más.

III

Tú me alzas
yo que grito
tú te lanzas
yo persisto

Vuelta y vuelta
pico a pico
a lo largo y ancho
absorbo tu sangre y graznidos

Alas negras
Picoteas mis entrañas
De ida y vuelta
Más, más, más

Tú, esfinge mortal
Yo monto en tu hombría
Emerges de mí
Fluyes en mi desahogo

Más pides
Más abro mi media boca
Más nos damos
Ya resuena el estallido

Posados uno en el otro
Revoloteamos sin tiempo perfecto
Es este, es aquel
Nos damos al entregarnos

Graznas
Una vez más
Pedimos.

IV

Abro mis alas
me percibes
abres tu cuerpo
me recibes.

Desgrano tus pechos
a canto de ave,
a mano te deshaces,
vulnerables en el lecho.

Decanto en tu garganta
un vuelo desde tu vientre,
agito mis alas silentes
emprendo vuelo amaranta.

Te lleno de sombras
con mis alas,
te llevo en las luces
con mi cuerpo.

La súplica ensordece
al viaje de los orgasmos,
hierve la piel y el corazón también,
entro con el mal salgo con el bien,
brotan dulces espasmos
el alma sólo obedece.

Mis graznidos y tus lágrimas,
aves de carroña nos mencionan
mas no saben que amamos
hasta morir, hasta matarnos,
es la liberación que tanto pregonan
la cual nos hiere y lastima.

V

Das
Desgarras
Recibo
Estruendo

Donde grito
Cuando recubierta de tus alas negras
Cuando ciego el ancho mal de tu pecho
Los que viven afuera de nosotros quieren sangre de nuestras venas

Entre tu erecta agonía
Mis entrañas
Dulce bálsamo
Más perdemos Más ganamos

Demonios mortales
Huyen de nuestros espasmos
Centinelas celestes bajan por mis laderas
Tú recoges mis desahogos
Yo apaciento tu desierto graznar.
No pedimos más de esto
Queremos ebullir sin aliento
Ya que tú llegas a mí
Yo me corro en ti, todo.
Sin pausas,
Grito, saco mis salobres aguas
Mal vienes, bien vas
Deploran los otros,
piden ser menos ellos
Tomas aliento
Bebo de tus adentros.

VI

Eres el eco de mis estocadas,
ese derrame,
esa flor negra,
esos pétalos de carne,
esa rojiza humedad,
ese delirio permeable.

Al filo de mis alas
ganas aire,
tus garras negras parten
la mística del ascenso,
convertidos en sangre de nuestra hambre.

Abro el borde,
esos hilos de venas plenas
rojinegro nos recorren.
Volamos, podemos
Rasgamos, queremos.

Somos carne y alas,
un graznido nace mientras nos abrimos,
en picado hacia el suelo,
la muerte acecha nuestro vuelo,
picos cruzados
garras descubiertas.

La libertad de ser aves de thanatos,
paso fugaz por eros,
a punto de sucumbir,
este reflejo de sobrevivencia,
esa copula negra,
de esa hermosa advertencia
fueron flagelo
nuestros cuerpos,
caso omiso fue lo acaecido
en este trágico ascenso y descenso
de dos aves de fuego
otrora de muerte silenciosa.

VII

Desdeñados por la ira
Acariciados por el silencio
Este desgarro nuestro
Este desprendernos en alzada

Canto fúnebre el beso
Reloj ardiente el segundo suspiro
Ardes
Desciendes en mi espesura

Dame tu mano, vértigo
Acalambras mis dolientes muertes
Surcas mis espacios vacíos
Ese donde reside tu universo

Par y par
Discontinuos
Mareados de tanto hundirnos
Resaltamos en el fondo oscuro del lecho

Llegó un tú como tú
Arranco mis líneas desde tus aguas vertidas
Son las bajadas nuestras
Las que iluminan los infiernos.

VIII

El aire vacío bajo las alas
llena muertes,
nos lleva fuertes
hasta la ardiente danza,
este devenir del roce acuoso.

Cuánta sangre limpiará
este baldío sentir
de garras con aires de más,
ese deseo llamado
locura momentánea.

Volveremos al nido,
a llenar de graznidos
el silencio evidente o
acaso nos llevará la pasión
a desgarrarnos
con beligerante odio.

Volaremos en círculos
a la espera de la muerte,
la mutua, la alterna o
apuntaremos con desparpajo
la violencia del río
para hacernos agua,
desparecer en un instante,
recordar por una eternidad
este mar teñido de negro
fue delirio y exterminio,
pasión que ahogamos,
exquisito desenfreno.

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5 replies to “Cuervos

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