Le dije al sol

Le dije al sol,
era tarde para vueltas atrás,
no repongas antenas,
no detengas la imparcialidad
de los colores.
Usa tu conciencia milenaria
a favor del tiempo,
ahorranos la locura
de creernos dioses por segundos
antes de verte caer de rodillas.

Le dije un último fulgor y a descansar,
nadie se preguntará en tu ausencia
sobre tus debilidades.
Nadie osará desafiarte por la mañana,
interrumpir tus cuestiones solares,
albergar siquiera la insolencia de un nuevo cumpleaños solar y vegetar las horas de sangre y oscuridad.

Le dije.
Mi casa la construiré
dos pisos arriba del cielo y siempre tendrás mi mano para consolar las vueltas sin ti.
Hice con ladrillos mis sentimientos y los pilares con tu rayos al atardecer,
por eso cuando cruzas la existencia del día, las paredes tiemblan,
pero te saben cerca.

Le dije.
No te preocupes.
Veo cómo te esfuerzas.
Corriges el rumbo día a día,
en tu ausencia usamos
el mecanismo infinito
para hacer de estas horas
las del millón de recuerdos.

Le dije.
Me muevo contigo en los sueños,
en cada espiral de conciencia astral
veo cómo despiertas a la naturaleza,
el mar te recibe y la vida sale de su pereza. En tus rayos el mundo se libera.

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6 replies to “Le dije al sol

  1. Es un poema maravilloso y además especial , no redunda en lo que escribimos siempre la mayoría y eso tiene mucho mérito , te felicito Marcelo.

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