Eréndira después de la abuela

“Sólo el latido al unísono del sexo y del corazón puede crear el éxtasis.”
— Anaïs Nin —

Nunca entendió ese abandono
— estaba retirada de si misma —
las casas solas, la tierra sola
— más lejos era lo mismo para ella —
el mar tampoco la reconoció
— el viento solitario la acompañaba —
solamente la baño y contuvo.

Viajaba de noche y pagaba bien
— un buen baño nunca limpia —
refrescaba hasta el mal oliente
— ellos parecían lodazales humanos —
todos acababan y ella mataba una estrella
— brillaban fugaces antes del día —
luego dormía desnuda bajo un árbol.

De día era una herida abierta al curioso
— aún con los siglos en las venas –
quien siempre buscaba hacer más daño
— aún hervía de recuerdos y pesadillas —
al mal olor llegaban en caravana felices
— aún dormida y drogada por el sol —
la noche empezaba y moría con ella.

La salvación está en el pecado decían
— infieles hay en todos los pueblos —
con ellos las monedas brotaban pueriles
— sabían del tesoro entre sus piernas —
rodaban cuerpos de carne y falsedad
— excavaban la noche dentro de ella —
nunca supieron de ella, sólo el mar.

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3 replies to “Eréndira después de la abuela

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