Constructor (III)

Julio Cortázar

Este breve recorrido interno por la obra Rayuela de Julio Cortázar será mi defensa cuando el arte nos ataque.


El jazz aprendió
a esperar por sus oídos;
consecuencia de su paciencia
por la buena música.

Le hubieran escuchado
cuando discrepaba,
la habilidad en la trompeta
era cuestión de pasión.

Las notas de Thelonious Monk
era una fumarola de cinco cigarros,
el aire perfecto para la grapa,
barack, caña o cualquier licor de jazz.

El desfile de discos y músicos
hizo infinita la obra escrita.
La vida del jazz había entrado
en la casa más lejana.

París la romántica intelectual

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