Historia de amor, diamantes dormidos (III)

Photography by Magdalena Franczuk

Tu mano de cometa me lleva fuera,
pues existen órbitas
cual egoísta y su espejo.
En esta igualdad de frío y oscuridad,
ambos somos luz y reflejo,
un camino entre tus dedos
es el descalabro final,
la caída es ascenso y viceversa.

Me apuras la mano y bebo
una galaxia lejana muy lejana.
Conoces mi hambre desde
el primer día que debimos vernos.
Pero las nubes impidieron
ver el cielo de tus labios peregrinos,
aquellos que besé en casa letra
que para ti inventé.

Vamos dices
mas yo me pienso
en tus ojos
cual ave en su nido.

Vuelo si, vuelo.
Bebo de ti, bebo.
Muero si muero.
Nazco de ti, nazco.

Un ir y venir milenario,
somos el amor
entre una estrella y
un planeta.

Una vez miré al cielo
cuando aún nada existía
entonces las constelaciones
te pronunciaron.

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