Mal hijo

Más de alguna vez
sus brazos,
siempre hogar.
Amarraba cordones
para no verme caer
Juntaba letras
desde los diarios
hasta los letreros.

Sus chistes
a la hora de almuerzo,
una sola risa honesta.
Sus idas al cine
para enseñar
en imágenes mi rol.
La bicicleta un paraíso
regalado en navidad.

Los volantines
cruzaban la casa
pero a mis manos.
Me dió la oportunidad
de salvar su vida.
La fruta de la mesa
venía de sus manos;
mi segundo hogar.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto:
close-alt close collapse comment ellipsis expand gallery heart lock menu next pinned previous reply search share star