Antes de Instagram – Pedro Luis Raota

Feliz sábado amigos literatos y fotógrafos. Nuevamente le robo algo de inspiración a Claudia , les presento a Pedro Luis Raota, en su nombre aparece el enlace de Wikipedia como fuente informativa. Mi dedicación será a su trabajo, es amplio y diverso, cuatro imágenes han capturado mi atención.

Mamá – dijo la pequeña Antonia, si yo soy tu hija y nací hace tres añitos, ¿quién está dentro tuyo que patea tanto ? la madre miró con adoración a su pequeña y susurro, – ahí está tu hermano, la nena sin mirarla le dijo a la pancita de mamá, ¡¡serás futbolista!!.

¿ Vicente qué haces ? – le doy al balón loco, no te das cuenta, si, pero parece que vas a sacarla del planeta hermanito, con tal que nos saque a ti y mamá de acá no hay problema, le seguiré pegando hasta que entre al arco.

Nadie sabe cómo se llama, tampoco dónde están sus padres y sin embargo es lo que menos extraña. Ya no juega con su muñeca y la tetera siempre está dispuesta para las visitas que recibe a diario, porque la inocencia se perdió junto a una cama mugrienta y unos pesos que dejan después de irse.

Mamá, por qué llora el cielo cuando no tenemos dónde pasar la pena nosotros.

Historia de amor, te besé, trece de enero

Mis besos son escaleras,

[llegué de las profundidades]

puedes subir y bajar por ellos,

[dando pequeños pasos grandes]

una alfombra roja te enseña

[tu bienvenida, murmullo de un beso]

como de la humedad me adueño.

[ese mismo día un millón de versos.]

Te subiste a mi boca, toda bella,

[tus dedos reconocían mis verdades]

nos besamos como pioneros,

[la barba descuidada y lunares]

primero comisuras, luego las estrellas,

[unos gemidos sabor a miles de sueños]

nos sentíamos unos locos bellos.

[anunciaba el camino y sus vuelos.]

Soledad ocho

wp-1486571362688.jpg

La fiesta fue recordada por grandiosa y sencilla a la vez.

El castillo aún en ruinas fue encantador, un escenario apropiado, sus murallas hablaban y los bailes rendían homenaje a esos recuerdos, cada detalle, las flores, las mesas y sus decoraciones, un hermoso conjunto, un cielo diáfano, una luna perfecta, las gaitas animaban la noche, acompañados de tres fiddle por unos virtuosos músicos, arpas y bombardas. Tus padres al centro se miraban eternos y el amor era un color dulce, radiante, ellos eran y fueron un par de chicos afortunados entre tanta desgracia.

Bailaban viejas danzas celtas y sus animosos eventos, recordaban a sus padres y también a los que nadie iba a extrañar, la música apagaba la tristeza y el ensordecedor ruido de la soledad. Una vez que se comenzaron a cerrar las mesas con sus sillas patas arriba, recién comenzaba la vida de casados, tomaron sus manos  y volvieron descalzos a la playa y con el sol apuntando tenue sus rostros, se juraron nunca sentirse solos, de la misma manera caminaron a casa, Llansteffan dormía la hermosa resaca, ellos sin embargo, eran muy jóvenes para beber y muy pequeños para embriagarse, sus miradas cruzaron en andas la puerta principal y como marido y mujer se fueron acercando a la cama, la cama de Deian y un beso fue el prefecto inicio de un día de amor, desabrocharon sus ropas, sus aparatosas ropas, encajes, falsos y más falsos, fajas, ligas y portaligas, camisa, pantalón, zapatos, calcetines. Semidesnudos se miraron con vergüenza y rieron, se unieron en un nuevo beso, esos besos que hacen piel, corazón y deseo donde antes sólo había desazón. Las horas sucedieron lentas, un beso de piel, un beso de alma y el cielo se cerraba con ellos en lo alto, en la luna, con las estrellas y Orión rodeándolos para siempre. Pronto nacerías y eso es otra historia de amor.

Quién lo diría Deian, serías el primogénito y luego tendrías hermanas y hermanos para rodear tu vida y decir a la soledad que jamás te compartirá con ella, heredarías la arena y el río tímido de peces, heredarías los pasos de tu padre en la mecánica y serías su único ayudante, su gran y pequeño hijo, el retrato vivo de tu abuelo y por sobre todo, serías el principio de una vida sin final que la sangre otorga y el amor proporciona.

Dónde estás Marina


En la búsqueda de la pregunta,

los endecasílabos no cuadran

todo parece una simple burla

de la vida y la verdad te aguarda.

Estás tratando de ser una,

siempre falta algo en la duda

luego coges aire y eres la consulta,

la respuesta fácil abruma.

Tomas la balanza de pensamientos,

aflojas las defensas oportunas,

vagas por los rincones, sus lamentos

solo oxidan tus verdades, eres una.

El conflicto es propio e ineludible,

soltar lastre dicen los marinos

arriar velas y con la misma sangre,

matar la pena que te consume.

Luces

Brookeva & Haileyj by Mikey McMichaels

La luz es un prestidigitador,
sus trucos en las sombras
cobran audiencias,
develan volúmenes.

Tuerce varios haz de luz,
amarra espirales
cuando florecen figuras,
se hacen mujeres en destellos.

La chistera de piel inunda
de imágenes el espacio,
– camera obscura –
sus hilos asemejan movimientos.

Nadie nos ve – convencidas de si –
un susurro las ilumina – evidencia –
ciegas / torpes / desenfadadas​,
guiadas por sus auras de deseo.

Recogen el cielo con la voz,
la lengua es una alfombra de sed,
sus estrellas y sus lunas,
son la sombra del sol y oscurece.

Nada más placentero que la noche
en su diafragma, un arco eléctrico
guía las manos y la respiración,
desciende una luz y es un río triangular.

La revolución de las sombras es guerra,
– pasajera en trance – locura / aquí
no hay báculos​ para empalar gozos,
dos objetos de deseo mutuo, fruto.

Un cuenco / dos ríos / dos cuencos,
se nutren de luz estampada, un río,
velo tangible, vello invisible , desciende
cuando el agua sube y se corona.

Dónde

https://the-philogynist.tumblr.com/

Dónde se sientan tus pechos a descansar,
en mis manos o en mi boca.
Dónde la paciencia de mis dedos,
hace cuentas en tu piel.
Dónde mi boca asestar el hermoso dolor,
implacable beber.
Dónde se mezclan mis ojos,
persiguiendo por el rabillo de un deseo,
el nirvana de tu cuerpo.

Dónde las curvas de tus caderas,
reciben mis manos perdidas de piel.
Dónde tus rodillas de mi boca
son el altar de mis labios.
Dónde tus pies juegan
con el hambre de mi lengua.
Dónde se envuelven
los sabores de la piel
en el alma hecha sofá.

Dónde tu mirada lo permite todo,
buscando sus pretextos en el suelo,
deja todo en mis manos,
desesperadas se van de tour
mientras en silencio tu piel
abierta como el tiempo perdido,
rescata el sol en tu espalda,
hurga en tus muslos y revienta
hecho primavera entre tus piernas.

Dónde el oro hecho cabello
es la excusa de mi acecho,
sus parajes invitan a respirar
en la hondonada dejo mi aliento,
Dónde sigo sus líneas, su respirar,
arrebatar el sosiego obligado,
hermosa sumisión admitida,
deliberar entre asir todo su pelo
de manera feroz o dejarla irse libre.

Dónde tus tatuajes me juraron destino,
una carretera exótica de tintas,
de pliegues entre dermis y besos,
Dónde tus ojos miran ignorando
el horizonte hecho piano por mis dedos,
te haces blanca y negra cuando te toco,
cuando me toco, cuando exploto,
Dónde la música se llamaba tu boca,
dónde el amor me hace escribirte toda.